Los últimos días de la urgencia de la ex Posta Central

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La clásica unidad de la Av. Portugal cierra hoy las puertas que por 52 años cruzaron heridos en los más graves accidentes y desastres naturales del país. Pero no será su fin: reabrirá a pocos metros, en un nuevo edificio y con tecnología de punta para asistir en las emergencias.


Había tanta expectación el día que la inauguraron, el 11 de diciembre de 1967, que el edificio estaba atestado de personas. Decenas de autoridades, personalidades, trabajadores y algunos curiosos se reunieron en Santiago Centro, en la intersección de las calles Portugal y Diagonal Paraguay, para no perderse la apertura oficial del servicio de urgencia permanente más importante en el país, junto con los saludos del presidente Eduardo Frei Montalva y el representante del Senado, Salvador Allende. Pero la aglomeración fue tal, que entre los mismos invitados surgieron los primeros pacientes, luego de que una serie de desmayos obligaran a los equipos médicos a suspender los festejos y desplegarse rápidamente en las nuevas unidades. Así, la primera paciente fue "una agraciada joven de 16 años, María Teresa, quien fue atendida de manera oportuna en el impresionante edificio", según lo relató la prensa de la época.

Así, desde su jornada inaugural, el ingreso de heridos en los principales accidentes y desastres naturales del país se han sucedido sin pausa ni tregua en el Hospital de Urgencia Asistencia Pública. Casos emblemáticos, como los sobrevivientes de la tragedia aérea de la Cordillera de los Andes, los heridos del golpe de Estado de 1973 o el aluvión de 1993, pasaron por los mismos pabellones, que se mantuvieron operativos por 52 años.

Con todo, la historia de ese recinto llegará hoy a su a fin. Cuando el reloj marque las 8.59, las puertas del tradicional acceso de avenida Portugal, abiertas las 24 horas, los siete días de la semana, cerrarán por primera vez. Pero solo de forma simbólica, ya que a las 9.00, la unidad de emergencias iniciará sus operaciones, a pocos metros, en un nuevo edificio habilitado para atender, con tecnología de punta, a los pacientes más complejos del país.

"Esto es cumplir el sueño de todos los funcionarios que hemos dedicado la vida a atender a pacientes en la urgencia de la Posta", señala la directora del Servicio de Salud Metropolitano Central y ex encargada del recinto, Patricia Méndez. La misma opinión tuvo Nancy Ahumada, funcionaria de la unidad de gestión de camas, quien en marzo de 1981, con 18 años y recién contratada, presenció la masiva llegada de heridos por el incendio de la Torre de Santa María, cuando el edificio más alto y "seguro" de aquella época, se consumió en una de las tragedias más recordadas en el país, dejando 11 personas fallecidas. "Nunca me voy a olvidar de la cara de una niña muy bonita, que estaba quemada desde el pecho para abajo. Su expresión de dolor me marcó por siempre", señala.

El médico Leonardo Ristori, quien trabajó durante casi cuatro décadas en el recinto, 13 años como director, destaca el espíritu del personal que lo mantiene operativo. "Es una constante en el hospital que los funcionarios siempre se presenten cuando las circunstancias lo hacen necesario", dice, recordando los años en que la urgencia era la única que operaba a tiempo completo en el país. "Antes todos se atendían en primera instancia en ese hospital, hoy no ocurre, pues las clínicas privadas han desarrollado sus propios servicios de urgencias", agrega, rememorando episodios que con el paso de los años han desaparecido de la memoria colectiva, como la historia de un camión sin frenos, que en plenas Fiestas Patrias de 1976 arrasó una fonda del centro de Santiago, dando muerte a 23 personas y dejando a otras 62 heridas que llegaron al recinto. O hitos como la construcción del primer helipuerto de Santiago, levantado, según Ristori, para trasladar a eventuales accidentados en una competencia internacional de esquí disputada en Santiago en la segunda mitad de la década de los 60. En los últimos años, la opinión transversal fue que el recambio era necesario. Según Méndez, la posta "estaba alicaída y mal mantenida", pero hoy, a siete años de la primera piedra, uno de los recintos hospitalarios más representativos de Chile está ad portas de una nueva inauguración. "Queremos hacer el lanzamiento oficial a fines de marzo. Pero con urgencias, nunca se sabe qué puede pasar", agrega Méndez. Mientras en los pasillos de la exposta, varios de sus funcionarios repiten un concepto, que parece un himno: "la nueva urgencia está a la altura de los trabajadores de la Posta", dicen.

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