Marcelo Mosso, director de Fonasa: “Derecho a la salud es acceder por prioridad sanitaria, no por condición de recursos”

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Marcelo Mosso.

El director del seguro público, donde están casi 15 millones de chilenos, destaca que la reforma que inicia su trámite mañana es un abordaje definitivo a las listas de espera y las necesidades de las personas. “El sistema de salud empezará a mirar a los pacientes”, destaca Mosso.




Mañana comenzará a tramitarse el proyecto de reforma a Fonasa, luego de que el gobierno resolviera retirarlo de la Cámara de Diputados y reingresarlo en la Comisión de Salud del Senado. La iniciativa crea un Plan de Salud Universal y cambia el rol de Fonasa, dándole más autonomía y atribuciones para asegurar a los casi 15 millones de afiliados. Además, establece plazos máximos de atención para todas las patologías, lo que, a juicio del director de la entidad, Marcelo Mosso, abordaría en forma definitiva las largas esperas que afectan a los usuarios del seguro público.

¿Cómo ha afectado la pandemia a los usuarios de Fonasa?

La actividad asistencial se concentró por muchos meses en el Covid-19 y se dejaron de hacer cirugías electivas, lo cual implicó que las listas de espera comenzaran a crecer y a surgir una demanda oculta de personas que no acudieron a los centros de salud.

¿En cuánto la estiman?

Nosotros monitoreamos todo lo que es Auge/Ges y notamos que la cantidad de casos que se iniciaban, y que provienen de un diagnóstico que gatilla cada garantía, tenían una diferencia de entre un 40% y un 60% de un mes normal. Se resuelven más de cuatro millones de Auge/Ges por año y el promedio de casos iniciados por mes son 360 mil. Pero con la pandemia en los peores meses fueron, en promedio, 150.000. Estamos hablando de 1.200.000 personas que no han ingresado al sistema este año.

Las atenciones no Auge/Ges también crecieron y los tiempos de espera ahora bordean los 15 meses...

Sí, han aumentado. Pero nosotros, en Fonasa, no manejamos esas cifras. Corresponden a la Subsecretaría de Redes Asistenciales.

Pero Fonasa es el asegurador...

Fonasa hoy tiene ese rol legal solo en Auge/Ges, donde tengo que procurar que la atención ocurra en los tiempos que la ley dispone, y si no, envío a ese paciente a un segundo prestador, porque debo garantizar la atención. Las personas pueden reclamar por una cirugía que no se produjo en el tiempo establecido y, como Fonasa, soy el asegurador de que ocurran, pero solo las del Auge/Ges. Eso lo queremos cambiar. Cuando decimos “queremos que Fonasa deje de ser una caja pagadora y se dedique a ser asegurador”, de esto estamos hablando. Y es parte de lo que está en el proyecto de reforma a Fonasa.

Comenzará a tramitarse la próxima semana. ¿Tendrá urgencia?

Sí. El proyecto es muy necesario porque da garantías a las personas. Cuando la gente dice “quiero derecho a la salud, quiero que esté consagrado en la Constitución”. ¿Qué significa eso? Nosotros lo hemos traducido: derecho a la salud es que las personas accedan por prioridad sanitaria, no por condición de recursos.

¿Cree que esta reforma es el cambio constitucional necesario?

En la Constitución va a depender que tan minimalistas queramos ser. Pero si ponemos derecho a la salud, tenemos que traducirlo en algo, y eso, para mí, tiene que ver con acceso, oportunidad, protección financiera y todo eso lo instala esta reforma. Después vendrán otros temas, si queremos que existan dos sistemas, un sistema con multiseguros o un solo sistema, eso es otra discusión. Pero independiente a eso, esta reforma hay que hacerla igual.

¿En qué consiste esa reforma?

Tiene un corazón que es instalar un plan de salud universal con garantías y derechos para los beneficiarios. Eso significa un Ges ampliado, con todas las atenciones de salud dentro, todo lo sanitariamente prioritario, y con protección financiera; es decir, un máximo a pagar y con garantías de tiempo para cada atención, porque estará estipulado un mecanismo para resolver esta situación si no se cumplen. Esto es dar certeza a las personas, porque tendremos que lograr que el Plan de Salud Universal y sus garantías se cumplan. Y por primera vez el sistema de salud empezará a mirar a los pacientes y a decirles “yo me preocupo de tus derechos”.

¿Quién definirá las prestaciones del Plan de Salud Universal?

Una comisión de la Subsecretaría de Salud Pública, pues ellos evalúan las garantías del Auge/Ges y la Ley Ricarte Soto, tienen un mecanismo para hacerlo y definir qué es lo prioritario, teniendo un máximo ético de espera.

¿Cuál será ese plazo máximo?

En el informe de impacto financiero del proyecto propusimos que para empezar, por ejemplo, las cirugías tuvieran un tiempo máximo de espera de dos años; otras intervenciones más prioritarias un año y medio y las consultas médicas de especialidad un máximo de 12 meses.

¿Y esos plazos se irán acortando?

Se irán sofisticando. En términos de que una cirugía se pueda cruzar con otra situación y ahí los especialistas irán definiendo condiciones más prioritarias o los tiempos máximos que esos casos puedan esperar.

¿Cuál sería el mecanismo para cuando un hospital no cumpla el plazo de atención de un paciente?

Primero se busca capacidad en los hospitales del servicio de salud y luego en la red ampliada, que son todos los servicios. En tercer lugar, en los privados. Pero con un orden de prelación: primero un hospital universitario, luego los institucionales de la Fuerzas Armadas, a continuación los hospitales sin fines de lucro y después los privados-privados.

¿Qué porcentaje de la lista de espera se iría a los privados?

Creo que todo el mundo, después de pasar por el Covid-19, se da cuenta que el tema de la complementariedad, que siempre ha existido, debe existir. No es una cosa de ideología. Gente que antes decía “a los privados, nada”, hoy dice “hay que usar toda la capacidad”. Ahora, en el Covid-19, de acuerdo a mis cuentas, estimo que el sector público ha atendido casi al 90% del total de pacientes del país.

¿Qué expectativas de plazos tiene frente al proyecto de reforma?

Nos gustaría verla convertida en ley antes de que termine este mandato. Creo que todos tenemos claro que hay urgencia en resolver las necesidades de fondo y tenemos ceder un poco, porque lo que importa es que resolvamos los problemas de las personas. ¿Cuántos años llevamos con esto? ¿Y la gente qué hace por mientras? Siguen aumentando las listas y las personas siguen esperando que resolvamos sus problemas.

¿Cómo visualiza el 2021?

Vamos a tener que seguir lidiando con la pandemia, lo que significa que en ciertos lugares costará retomar la actividad normal. Por ello, es probable que la lista de espera y la demanda oculta sigan creciendo. Vamos a tener que flexibilizar las redes y abordar las listas de espera con una gestión razonable. Hay recursos adicionales y haremos una licitación para ordenar, por ejemplo, las intervenciones que hacen los hospitales fuera de hora institucional comprando servicios a sociedades médicas, pues queremos que sea transparente.

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