El turbulento paso por Chile del nuncio apostólico Ivo Scapolo

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El nuncio apostólico, Ivo Scapolo, en la UC.

El embajador del Vaticano llegó al país en julio de 2011, cuatro meses después de que se diera a conocer la sentencia canónica del caso Karadima. Su salida, informada oficialmente esta mañana, se da en medio de la crisis de la Iglesia chilena. Cuando el Papa afirmó haber sido mal informado, todas las miradas se dirigieron a él. ¿Cuál fue su legado en el país?




Al mediodía de Roma, seis de la madrugada en Chile. En ese momento se hizo público que Ivo Scapolo, quien ejercía como Nuncio Apostólico en Chile desde el 15 de julio de 2011, cuatro meses después de que se conociera la sentencia de la Iglesia en que condenaba al párroco de El Bosque Fernando Karadima, dejaría su cargo en el país. ¿Dónde se va? A ejercer el mismo rol en Portugal.

Luego de que se ordenó sacerdote en 1978, se doctoró en derecho canónico e ingresó al servicio diplomático del Vaticano en 1984. Después se desempeñó en países como Angola, Portugal y Estados Unidos, hasta que en marzo de 2002 fue representante diplomático en Bolivia, en 2008 desempeñó el mismo cargo en Rwanda y en julio de 2011 llegó a la calle Sótero Sanz 200, en Providencia.

Su estadía de ocho años, sin embargo, no fue del todo tranquila. Desde que asumió enfrentó distintas polémicas.

El caso de Juan Barros

Debido a su cargo como nuncio, Scapolo tenía injerencia respecto de a quienes se nombraba como obispos, dando su recomendación al Papa sobre los candidatos elegidos, como el caso de Carlos Irarrázaval, cuyo cargo como obispo auxiliar de Santiago no alcanzó a asumir. Una de las defensas más férreas que realizó fue al propio Juan Barros Madrid, exobispo de Osorno y el responsable de que el año pasado la visita papal a Chile se viera empañada por su presencia en cada una de las ceremonias oficiales.

Marcial Sánchez, historiador experto en Iglesia Católica, señala este episodio como uno de los principales hitos de su gestión. "Al nombrar a Juan Barros, sabiéndose que efectivamente había participado en el encubrimiento de abusos de Karadima, según los medios de comunicación y las investigaciones que se habían hecho, igual lo manda a Osorno. Ahí empieza a provocarse, a la luz de este nombramiento, una situación bastante compleja que ha derivado en todo el tema de los abusos sexuales que hemos ido conociendo en el último tiempo en la Iglesia Católica", afirmó.

Berríos, Puga y Aldunate

En 2014 se dio a conocer que el entonces arzobispo de Santiago, Ricardo Ezzati, habría enviado a Roma antecedentes contra los sacerdotes Mariano Puga, Felipe Berríos y José Aldunate, debido a sus opiniones en medios de comunicación supuestamente contrarias a la doctrina de la Iglesia. Los involucrados se contactaron con el nuncio, quien les respondió, por correo electrónico, que este "tiene el deber y el derecho de intervenir oportunamente cuando surgen problemas de carácter doctrinal con sacerdotes o fieles que residen en el territorio de la misma arquidiócesis". Además, les manifestó que la información estaba siendo revisada por la Congregación para la Doctrina de la Fe.

Investigaciones

Juan Carlos Claret, miembro de la red laical, añade la incertidumbre respecto de otros episodios en que el nuncio ha tenido participación y no se han informado sus conclusiones. "Si no fuera por su inmunidad diplomática debería estar rindiendo cuentas y respuestas satisfactorias no solo a las comunidades, sino también a los tribunales", afirmó.

Una de ellas son los resultados de la visita apostólica que realizó en enero de este año a Puerto Montt, Jorge Patrón Wong, secretario de seminarios de la Congregación para el Clero.

Otra tiene relación con la visita a Chile en diciembre pasado de dos enviados papales, la religiosa Rosario Alonso, de la congregación Hija de María Auxiliadora, y el sacerdote Maurizio Bridio, de la Orden Franciscanos Menores Conventuales, para investigar las acusaciones contra la congregación de las Hermanas del Buen Samaritano, congregación que también prestó servicios en la nunciatura.

También la investigación contra un sacerdote colombiano, Alexander Cifuentes, que prestó servicios en la Nunciatura entre 2009 y 2013. El presbítero fue denunciado, según se informó en febrero de este año, por su "conducta gravemente inmoral".

A su vez, el sacerdote de Villa Prat, en Talca, Sergio Díaz, acusó de presunto encubrimiento a Scapolo, por lo que en mayo del año pasado el nuncio manifestó su disponibilidad para que una comisión investigara los hechos mencionados, lo que no se ha informado si ha ocurrido.

De momento, se espera que el representante diplomático esté por un periodo de dos meses más en el país. Se desconoce quién asumirá en lugar de Scapolo. Si bien no existen plazos para su designación, el cargo puede quedar vacante y en ese caso asumir el secretario del nuncio.

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