Vaticano expulsa a obispos Cox y Órdenes por delitos contra menores

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El exobispo Francisco Cox dentro de una residencia en Alemania.

Inédita decisión del Papa Francisco determinó la remoción de dos obispos eméritos -de La Serena e Iquique- chilenos. La medida no tiene apelación. La salida de Cox se habría sellado tras una nueva denuncia por abusos en Chillán. El caso fue enviado en agosto a la Congregación para la Doctrina de la Fe.




"En la diócesis no había antecedentes previos (de Cox), pero ante una denuncia que recibí entregué dicha información a la Santa Sede", dice el exobispo de Chillán, Carlos Pellegrín, para referirse a la denuncia contra el ahora exobispo emérito de La Serena Francisco Cox Huneeus que envió en agosto pasado a la Congregación para la Doctrina de la Fe.

Este nuevo antecedente habría sido clave para gatillar la decisión del Papa. Ayer, a través de un comunicado, se informó la expulsión del sacerdocio de Cox Huneeus, miembro de Schoenstatt. Y, además, se tomó la misma determinación con Marco Antonio Órdenes Fernández, obispo emérito de Iquique (ver nota secundaria).

Cox ya no solo tiene denuncias en La Serena y Alemania. Los hechos en los que se enmarca la nueva acusación en su contra se remontan a los años en que fue obispo de Chillán (1975-1981) y la víctima habría sido un menor de edad.

"En la diócesis de Chillán no había encontrado una disposición para denunciar a Cox antes. Pero mientras era obispo de Chillán, una denunciante hizo la denuncia directamente a mí. Tengo la impresión que no existió un acompañamiento efectivo a las víctimas en esos años, pero yo acogí la denuncia y la remití", dice el exobispo de Chillán.

Para Marcial Sánchez, doctor en historia y experto en Iglesia Católica, este último antecedente enviado por el exobispo precipitó la decisión de Francisco.

"Estamos hablando de antecedentes en donde Cox cumplió ciertas responsabilidades. Es una persona que en donde estaba comete hechos delictivos: La Serena, Chillán y Alemania. Por lo tanto, estamos hablando de un depredador sexual", manifiesta Sánchez.

El caso del ahora ex sacerdote Francisco Cox es complejo. Durante muchos años hubo versiones de supuestos abusos que habría cometido en la Arquidiócesis de La Serena (entre 1985 y 1997). Sin embargo, en 2002 se fue de Chile y apareció en Europa. Específicamente en una residencia de los Padres de Schoenstatt en Vallendar, Alemania, donde vive actualmente.

Antes de ser comunicada públicamente, Francisco informó de esta decisión al Presidente Sebastián Piñera durante la cita que ambos sostuvieron ayer en Roma (ver página 12).

Posteriormente, la Santa Sede emitió un comunicado con la decisión del Papa de ordenar la dimisión del estado clerical de Cox y Órdenes. Según la declaración oficial del Vaticano, "en ambos casos se ha aplicado el artículo 21 § 2, 2° del motu proprio "Sacramentorum Sanctitatis Tutela", como consecuencia de actos manifiestos de abusos a menores".

Decisión inédita

Las medidas aplicadas tanto a Cox como a Órdenes fueron decretadas por Francisco el pasado jueves 11 de octubre y no hay posibilidad de apelación.

En Chile, nunca antes se había expulsado a dos obispos eméritos. Así lo explica el sacerdote jesuita y doctor en Derecho Canónico, Marcelo Gidi.

"Es inédito. Francisco no solo acepta renuncias o los remueve de sus diócesis, los expulsa del estado clerical. Es la línea de Francisco: ya ha expulsado del sacerdocio a sacerdotes, obispos e incluso cardenales", asegura el canonista.

Pero hay una diferencia con Cox. En el caso de este, como lo explica el comunicado del Vaticano, continuará formando parte del Instituto de los Padres de Schoenstatt.

Fue la misma comunidad la que, luego de recibir la noticia ayer a las ocho de la mañana, le comunicó al hasta entonces obispo emérito de La Serena la decisión inapelable del Papa. Desde Alemania, los padres schoenstattianos afirmaron a sus pares en Chile que el ex sacerdote recibió la noticia en silencio, con una mirada perpleja, pero sin decir nada.

El viceprovincial Patricio Moore, vocero de Schoenstatt, explica que lo que pide el Vaticano es que Cox siga bajo el cuidado del movimiento católico. De acuerdo a la información que maneja Schoenstatt, Cox no tendría apoyo económico de su familia (ver recuadro).

"Es una orden del Vaticano y nosotros queremos apoyar al Papa. Queremos ayudar a la justicia en Chile y que todo sea transparente, por eso queremos traerlo al país", aclara Moore. De llegar a Chile, Cox viviría en una residencia para ancianos, no en una casa de Schoenstatt.

Reacciones

Fueron tres las denuncias presentadas contra Francisco José Cox. Dos de ellas están en la justicia civil y en ambos casos serían víctimas chilenas de abusos sexuales. El otro proceso habría ocurrido en Alemania, donde actualmente reside el exsacerdote.

Respecto a las causas chilenas, una está abierta en La Serena y la otra en Rancagua. Uno de los fiscales que investiga las causas es el regional de Rancagua, Emiliano Arias.

Hernán Godoy, denunciante de Cox, sostiene que con la decisión del Papa se termina un proceso: "Me parece muy bien que ya Cox no pertenezca a la Iglesia. Era un señor muy importante dentro de la Iglesia y en eso vivió refugiado tantos años. Estoy muy agradecido del Papa Francisco, yo lo que más pedía era que él tomara una escoba grande y barriera toda esta basura dentro de la Iglesia y eso es lo que está haciendo".

Frente a la decisión de Francisco, a través de una declaración pública firmada por el arzobispo de Santiago Ricardo Ezzati, la Conferencia Episcopal pidió perdón "en nombre de los obispos y de la Iglesia" a las víctimas de violencia sexual por parte de religiosos, a sus familias y comunidades.

Schoenstatt intentará traer a Cox a Chile

Momentos después de conocerse la decisión del Papa de expulsar del sacerdocio a Cox y Órdenes, la organización Padres de Schoenstatt, a quien pertenece el primero de los religiosos, emitió un comunicado en que apoya la decisión y manifiesta su disposición a repatriar al exobispo.

"Los abusos sexuales contra menores de edad denunciados en los últimos meses fueron investigados por la Congregación para la Doctrina de la Fe y llevaron a esta sanción. Asimismo, ésta nos ha pedido expresamente que (Cox) quede bajo el cuidado de nuestra Comunidad", dice el texto.

Según la organización, la noticia es recibida "con mucha vergüenza por el daño ocasionado a las víctimas. Solidarizamos con ellas y su profundo sufrimiento. Hoy más que nunca, deploramos todo acto de abuso que ofende la dignidad de las personas".

Por ello, la congregación dice que apoyan "irrestrictamente esta decisión en justicia y verdad" y reafirma su "disposición a colaborar con la justicia ordinaria en todo lo que sea pertinente y es por eso que pediremos una evaluación médica para determinar si es posible el retorno de Francisco José Cox a Chile".

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