A 100 años de la desaparición del teniente Bello, aún no se tiene rastro de él

El joven de 27 años Alejandro Bello Silva, desapareció sin dejar rastro el 9 de marzo de 1914. Se organizaron varias expediciones para dar con sus restos. Exactamente a 100 años de su desaparición, sigue siendo uno de los más grandes misterios de la aeronáutica nacional.

El teniente 1º Alejandro Bello Silva (1887 – 1914) fue un precursor de la aviación chilena, que la mañana del nueve de marzo de 1914 inició un vuelo sin destino, y que hasta el día de hoy no se sabe exactamente qué pasó. El gobierno, por medio de todas sus fuerzas, y el pueblo se dieron a la búsqueda, pero todo fue inútil. Chile se estremeció de intensa emoción y angustia por las características de la desaparición. El Teniente Bello simplemente se desvaneció en el aire junto con su avión.
 
A 100 años de la desaparición del Teniente Bello, aún no se sabe la verdad. Ni los científicos podían explicarse cómo una persona podía desvanecerse en el aire, decían que cuando alguien se esfuma en el aire, o era una abducción extraterrestre o por azar pasó a través de una puerta dimensional.
 
“Más perdido que el teniente Bello”
 
El objetivo era que los tenientes Alejandro Bello junto a Julio Torres, Tucapel Ponce y el sargento Menadier, lograran sacar su título de aviador, en un vuelo que debería durar 48 horas. En la madrugada del 9 de marzo, el teniente Bello se encontraba en el aeródromo Lo Espejo. La prueba a cargo del Capitán Manuel Avalos, consistía en realizar el circuito Lo Espejo-Culitrín-Cartagena-Lo Espejo, en la zona central de Chile, para finalmente aprobar el examen.
 
Desde un comienzo se vieron complicaciones. Durante el primer intento los aviadores tuvieron que regresar a la base porque la visibilidad era pésima debido a la neblina. Durante el aterrizaje, Bello dañó su aeronave, por lo que fue reemplazada por un Sánchez Besa Nº 13, un aparato con escasas partes metálicas. En el segundo intento, nuevamente tuvieron que realizar un aterrizaje de emergencia por falta de combustible. Sin embargo, Bello continuó su ruta y se perdió entre las nubes, sin saber su destino. Así nace el famoso dicho, “más perdido que el teniente Bello”, basado en el extraviado teniente, cuyo último recuerdo fue haberlo visto volar con dirección hacia la cordillera; después no se volvió a ver ni se encontró rastro alguno de él o su nave hasta el día de hoy.
 
Al día siguiente, el capitán Avalos ordenó con urgencia la búsqueda por mar y tierra del teniente Bello. De esta manera se alertó a la policía de Melipilla, San Antonio y Cartagena la que recorrió a caballo toda la región. A su vez se solicitó la cooperación de la Armada, quien dispuso el buque “Gálvez” para rastrear el mar desde San Antonio. Pero esta búsqueda no obtuvo mayores resultados.

Teorías del accidente
 
Desde aquel entonces, es que se han abordado distintas teorías sobre la extraña desaparición del teniente Bello. Una de ellas fue la del investigador histórico del Museo Aeronáutico de Santiago, Eduardo Werner, quien dijo que “era probable que el teniente haya desviado demasiado su dirección, saliendo más allá de los parámetros de búsqueda o que haya caído violentamente al mar sin dejar rastros. También agregó que “ésta es una tragedia más de la aeronáutica. En esos años había un accidente casi todos los días. La duración de vida de los pilotos era baja, era muy riesgoso por la propia materialidad de los aviones”.
 
El periodista Carlos Peña y Lillo también tuvo su teoría la cual se basó en cuatro elementos: Primero, un grupo de personas aseguró que en esa fecha, mientras cosechaban papas, vieron una gran explosión en una de las puntas del cerro La Rinconada. De acuerdo a sus investigaciones, Peña y Lillo llegó a la conclusión de que el teniente Bello se podría haber estrellado en el cerro La Rinconada.
 
En la comuna de San Vicente de Tagua Tagua, hoy ya pocos hablan del teniente Bello. El administrador municipal, Omar Ramírez, dijo que al supuesto cerro donde habría caído el piloto llega mucha gente, pero no por tratar de buscarlo, sino porque es uno de los lugares más bellos y con la vista más linda de la zona.
 
Quién sabe si sea esta conmemoración la excusa perfecta para intentar una vez más dar con su paradero y lograr que ese dicho popular se extinga, terminando con la tradicional frase “más perdido que el teniente Bello”.

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