Alberto Acosta, ideólogo de la Revolución Ciudadana: “Esta ha sido una década desperdiciada por Correa”

El ex titular de la Asamblea Constituyente dice a La Tercera que el Presidente terminó convirtiéndose en un caudillo. Además plantea que la izquierda latinoamericana no saldrá de sus crisis mientras no apuesten por la democracia.

Alberto Acosta (Quito, 1948) es uno de los principales ideólogos de la Revolución Ciudadana promovida por Rafael Correa en Ecuador. Fue ministro de Energía y Minas y presidente de la Asamblea Nacional Constituyente durante el primer mandato de Alianza País. Pero Acosta se alejó del partido en 2008, desencantado con el rumbo que estaba tomando el gobierno de Correa. Hoy es uno de los principales opositores al ‘correísmo’.

¿A quién debería apoyar un izquierdista descontento con el gobierno en las elecciones de mañana?

La elección es entre dos opciones: la derecha del siglo XX liderada por un banquero, Guillermo Lasso, y el sector liderado por Rafael Correa, que tiene a uno de sus títeres como candidato presidencial, Lenín Moreno. Se trata de una suerte de capítulo andino de la guerra de tronos. Es una elección muy difícil.

¿Qué opinión le merece Guillermo Lasso?

Lasso, ex gobernador y ex ministro de uno de los gobiernos más nefastos de la historia ecuatoriana, el del prófugo Jamil Mahuad, asoma como la opción opositora gracias al fracaso del gobierno de Correa, quien está actuando como desenterrador de un pasado nefasto.

¿Por qué abandonó el gobierno?

Correa en menos de dos años abandonó las propuestas de cambio estructural. Como buen tecnócrata y economista neokeynesiano, con profundas raíces conservadoras, se adhirió pronto al desarrollismo, a la eficacia tecnocrática, a la provisión de infraestructura y al incremento del consumo. Terminó firmando un TLC con la Unión Europea, en contra de sus compromisos iniciales. Retornó al redil del Fondo Monetario Internacional. La recuperación del Estado devino en desmedro del fortalecimiento de la sociedad. Y así el Estado fortalecido le sirvió para imponer autoridad, disciplina y orden en nombre de la Patria. Todo con el fin de poder modernizar el capitalismo. En síntesis, Correa enterró pronto las propuestas de cambio iniciales, y se transformó en el caudillo del siglo XXI.

Se ha referido al autoritarismo gubernamental ¿Cómo se manifiesta?

La acción del gobierno en todos estos años se ha caracterizado por la intolerancia y la violencia verbal y hasta física. En lo político, Correa es un caudillo. Se restringieron las libertades, se estableció un marco jurídico represivo y se golpeó duramente a las organizaciones y movimientos sociales portadores de propuestas de cambio. Grupos que viabilizaron el triunfo de Correa en 2006. En lo social, Correa, profundizó los rasgos clientelares de control de la sociedad, dando paso a una verdadera restauración conservadora.

¿Qué legado deja la Revolución Ciudadana?

Esta ha sido una década desperdiciada. El gobierno tuvo una gran cantidad de ingresos disponibles para financiar una transformación productiva, más que en ninguna otra época. Contó con un gran respaldo popular, un marco constitucional y jurídico propicio y un escenario internacional muy positivo con varios gobiernos en la región del mismo signo político. En una primera aproximación se podría decir que es mucho lo que el gobierno ha hecho en obra física en esta década. Pero pudo ser mucho más, de no haber mediado la desbocada corrupción y el manejo autoritario de Correa.

Correa defiende su gobierno escudándose en el crecimiento económico, descenso de la pobreza y políticas sociales ¿Hasta qué punto ha mejorado el país?

Si destacamos la reducción de la pobreza, hasta 2014, hay que anotar también que los grupos más poderosos del país obtuvieron y siguen los mayores beneficios de toda la historia. No se intentó siquiera afectar este sistema concentrador. Correa se opuso a la reforma agraria, y unos pocos grupos oligopólicos continúan controlando los principales mercados.

¿Cómo evalúa el descontento en la sociedad ecuatoriana con el gobierno?

Lenín Moreno, por lejos la mejor opción del ‘correísmo’, mucho mejor incluso que el propio Correa, solo consiguió algo menos del 40% del respaldo en la primera vuelta. Y en esta segunda vuelta a duras penas está tratando de alcanzar el 50%. Si consideramos votos nulos y blancos, en caso de que gane el candidato oficialista, el gobierno no tendrá la mayoría.

¿Es el gobierno de Correa un Gobierno corrupto?

Sin lugar a dudas. Entendemos a la corrupción, no solo como actos reñidos con la ley, sino como el abuso de poder por parte de individuos u organizaciones que beneficien directa o indirectamente a una persona o a un grupo de personas.

¿Está en crisis la izquierda latinoamericana afín al chavismo?

Definitivamente. Y no solo la izquierda afín al chavismo, que, como lo estamos viendo, terminó enredado en los hilos de la dictadura. Las izquierdas no saldrán de su crisis mientras no aprendan a conjugar simultáneamente y en todas las personas el verbo democracia desde la visión socialista, feminista, ecologista y decolonial.

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