Un año negro para las dinastías políticas

El reciente impeachment contra la Presidenta surcoreana Park Geun-Hye se suma a los traspiés políticos y electorales sufridos durante 2016 por otras famosas familias políticas, como los Kirchner en Argentina, los Fujimori en Perú y los Clinton en Estados Unidos.

La destitución temporal de la Presidenta surcoreana Park Geun-Hye, acusada de encubrir a su amiga Choi Soo-sil, conocida como la “Rasputina coreana”, quien es investigada por coacción y abuso de poder, cierra un “año terrible” para algunas de las dinastías políticas de mayor renombre en el mundo, según destacó la revista norteamericana The Atlantic.

Park, de 64 años, podría pasar a la historia como la primera Presidenta surcoreana elegida democráticamente en no terminar su mandato de cinco años. Todo un escarnio para la política hija del dictador Park Chung-Hee (1962-1979), que hizo campaña como una candidata incorruptible, que no se debía a nadie y estaba “casada con la nación”. Paik Haksoon, analista del Instituto Sejong de Seúl, asegura a La Tercera que el impeachment del Parlamento contra la mandataria “definitivamente” puede significar el fin de la dinastía Park. “Está claro que ya ha terminado y los surcoreanos irán más allá de un simple cambio de gobierno: mejorarán el sistema político y la propia Constitución para que la calidad de vida de las personas mejore.

Definitivamente, este es el amanecer de una nueva era en la historia política de Corea del Sur”, sostiene.

En noviembre pasado el turno fue para la candidata demócrata a la Casa Blanca, Hillary Clinton. Después de los ocho años del mandato de su esposo Bill Clinton (1993-2001), Hillary se mantuvo 12 años en las entrañas del poder, primero como senadora y luego como secretaria de Estado. Los intentos de perpetuarse en el poder, sin embargo, se desvanecieron en las elecciones presidenciales ante el republicano Donald Trump, marcando su segundo intento fallido por llegar a la Casa Blanca luego derrota en las primarias demócratas de 2008 ante Barack Obama. “Una derrota que probablemente presagia el fin de la dinastía Clinton”, afirmó el diario The New York Post luego de su traspié frente a Trump.

imagen-hillary-clinton-makes-17720105

En una entrevista con La Tercera luego de esos comicios, el intelectual venezolano e investigador del Carnegie Endowment for International Peace en Washington, Moisés Naím, se refirió al futuro de Hillary. “Después de esto no la veo siendo candidata para ningún cargo electivo en EE.UU.”, dijo. Con todo, habrá que ver qué sucede a futuro con su hija Chelsea.

Una suerte similar corrió Keiko Fujimori en las elecciones presidenciales de Perú. Después de perder en segunda vuelta contra Ollanta Humala en 2011, la hija de Alberto Fujimori (1990-2000) volvió a probar suerte en 2016. Luego de ganar la primera vuelta de abril con el 39,86% de los votos, perdió en el balotaje de junio ante Pedro Pablo Kuczynski por una diferencia de apenas 0,24%.

imagen-keiko-1

Al respecto, el analista peruano Luis Benavente explica a este medio que “el fujimorismo y Keiko Fujimori que lo lidera, tienen suficiente fuerza política y electoral como para mantenerse vigentes… aunque a muchos demócratas no les guste”.

Considerada en su momento una de las dinastías que escaló más alto en América Latina, los Kirchner tuvieron la capacidad para mantenerse en el poder durante 12 años, seis meses y 15 días. Tras dejar la Casa Rosada en diciembre de 2015, durante 2016 la ex Presidenta Cristina Fernández ha enfrentado un verdadero “vía crucis” por los tribunales, debido a las causas de corrupción en su contra. Con todo, el analista argentino Julio Burdman no es categórico sobre el fin de la dinastía K. “No me atrevo a decir que el kirchnerismo esté terminado en Argentina”, dice a La Tercera. “Cristina sigue siendo una dirigente importante. Las causas judiciales que enfrenta no son tan comprometedoras”, asegura.

Al margen del mal momento de los Kirchner o los Fujimori, el profesor de ciencias políticas del Amherst College, en Massachusetts, Javier Corrales, recuerda la gravitancia de las dinastías políticas en la región. “En América Latina, desde el 1988, ha habido ocho Presidentes que fueron parientes (esposas, hijos, nietos, sobrinos) de ex Presidentes, y ha habido 16 casos adicionales (parientes de ex Presidentes) que se postulan, pierden, pero obtienen más del 10% de los votos. Es decir, que junto con el número (alto) de ex Presidentes repitentes, América Latina tiene también un creciente número de candidatos con apellidos de ex Presidentes. El dinastismo político existe, aunque no en todos los países”, concluye.

imagen-supporters-of-scandal-17697447

Seguir leyendo