Feria del Libro de Santiago cerró sus puertas con más de 300.000 asistentes
Un récord de convocatoria, con 25.000 personas más que el 2012, tuvo el encuentro. "Ha sido la mejor feria de la historia", dijo Arturo Infante, Presidente de la Cámara Chilena del Libro.
Más de 300 mil asistentes tuvo la 33ª Feria Internacional del Libro de Santiago, que concluyó ayer domingo en el Centro Cultural Estación Mapocho. Esta cantidad supera en 25.000 personas a la asistencia del año pasado.
En información entregada por sus organizadores, se señaló que a la feria asistieron más de 30 escritores extranjeros y cerca de 250 escritores nacionales en diferentes instancias, congregando cerca de 600 actividades durante los 17 días de la feria. "Ha sido la mejor feria que hemos tenidos en estos 33 años. Se cumplieron las expectativas y confirmamos que estábamos en lo correcto al tener al lector como gran invitado", señaló Arturo Infante, Presidente de la Cámara Chilena del Libro.
Y agrega: "Podemos decir que más de 25 mil personas que no habían venido a FILSA asistieron este año, llegando a sobrepasar las 300 mil, lo que confirma a la feria como el evento cultural más importante del país, donde fuimos capaces de sostener más de 600 actividades durante 17 días ininterrumpidos".
A la Filsa 2013 asistieron Ildelfonso Falcones, Juan Sasturaín, Juan Villoro, Ricardo Piglia, Javier Moro, Jon Lee Anderson, Leila Guerriero y Francisco Goldman, entre otros extranjeros. también acapararon la atención de la gente que asistió masivamente a sus actividades, entre ellas varios conversatorios como los del ciclo Diálogos Latinoamericanos, organizados junto al Consejo Nacional de la Cultura y las Artes.
Varias de las editoriales y librerías presentes este año reportaron un importante incremento en sus ventas producto de las ofertas y también de los lanzamientos que muchos escritores hicieron en el contexto de Filsa. Pablo Simonetti, Alejandra Costamagna, Pedro Lemebel, Oscar Hahn, Alejandra Matus, Raúl Sohr, Rafael Gumucio y María Olivia Monckeberg, fueron algunos de los autores chilenos más demandados en sus presentaciones y firmas.
"El público repletó las actividades y se llevaron casi todos los libros, dejando sin stock, por ejemplo, al stand de las ediciones independientes argentinas", dijo Arturo Infante.
Este año, la Feria del Libro de Santiago designó al lector como "invitado de honor" en vez de un país como había sido con anterioridad. Eso significó replantearse por completo los espacios de la feria para hacerlos más acogedores –en un rediseño a cargo de la empresa Arbol de Color– y también la modulación de los 160 stands dispuestos en la Estación Mapocho. Además, se sumaron espacios como el "Foro de la Palabra", para las presentaciones literarias más importantes, y el Pabellón Infantil y Juvenil, con más de mil metros cuadrados y donde tuvieron lugar espectáculos infantiles y talleres de fomento lector.
"Todos los espacios nuevos fueron un éxito; el pabellón infantil que estuvo pleno de niños pintando, escuchando cuentos y viendo obras de teatro; el Foro de la Palabra, y lo mismo vale con el sector de las editoriales independientes que estuvo atiborrado de gente casi todos los días", explicó Infante.
El programa cultural que este domingo llegó a su fin tuvo la presentación de la obra teatral Víctor sin Víctor Jara. Anteriormente hubo conversatorios sobre gastronomía y fútbol, un ciclo de cine chileno y español, exposiciones fotográficas, y recitales musicales a cargo de artistas tan variados como Manuel García, Javiera Mena, Inti-Illimani histórico, Los Jaivas, Alex Anwandter y el cantautor argentino Kevin Johansen en una presentación conjunta con el ilustrador Alberto Montt.
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