La campaña que evitó expropiar a vecinos de Estación Central

estación central

Tras la movilización de los residentes, la Intendencia descartó enajenar viviendas por el proyecto Nueva Alameda Providencia.




Fue una disputa que duró 365 días. Una odisea para los vecinos de Estación Central. Pero tuvo un final amistoso. La historia comenzó en mayo de 2016, cuando residentes de las villas Suecia y O'Higgins fueron notificados de que, por el proyecto Nueva Alameda Providencia, se expropiarían sus sitios de vivienda.

Cerca de 28 casas arriesgaban la demolición. Luego, tras una mesa técnica, les presentaron tres alternativas: todas contemplaban la misma idea, pero se reducía el número de viviendas a enajenar.

La propuesta, liderada por la Intendencia Metropolitana, es una de las intervenciones más grandes que se ha planificado en ese eje y abarca cuatro comunas: Lo Prado, Estación Central, Santiago y Providencia.

Fue entonces cuando los vecinos se organizaron para hacer valer su oposición: colgaron carteles, convocaron prensa, buscaron apoyo político y se constituyeron como agrupación. Pese a los diseños mostrados a los residentes, la autoridad señalaba en ese momento que el proyecto no estaba cerrado.

La movilización incluyó diversas iniciativas. Una de ellas fue hacer un puerta a puerta para "visualizar el tema", lo que muchas veces no resultó bien: los confundían con un grupo religioso o político en pleno período de elecciones municipales.

Cuentan que "hasta los más tímidos" aparecieron en notas de televisión defendiendo la causa. Cuatro veces se reunieron con la Intendencia, además de enviar una carta a la Presidenta Michelle Bachelet. En noviembre realizaron una consulta vecinal, con apoyo de la Municipalidad, que incluía tres preguntas. De 1.097 personas entrevistadas, el 96,44% rechazó el proyecto en el tramo Alameda-Pajaritos.

El fin de la pugna

El 2 de mayo pasado, los vecinos acudieron a una cita con el intendente Claudio Orrego, donde se le comunicó lo que venían anhelando: el proyecto ya no incluía expropiaciones. "No lo esperábamos", dice Jorge Marín, presidente de la organización, quien llegó con otros vecinos hasta Morandé 93.

Según explicó Orrego a La Tercera, la opción descartada era una "propuesta técnica" y siempre se consideró la participación ciudadana, la que estuvo apoyada por la fundación Casa de la Paz. "Siempre dijimos que esa era la propuesta preliminar, que íbamos a hacer un proceso de participación ciudadana, donde estuvieron personas que viven, transitan o trabajan a lo largo de la Alameda", dijo la autoridad. Asimismo, destacó el trabajo hecho por los residentes: "La actitud organizada, perseverante y respetuosa de los vecinos hizo que se pudiera mejorar este proyecto".

Para fin de año se espera, añadió Orrego, el término del diseño de la primera parte del proyecto, para comenzar las obras en 2018. El presupuesto bordearía los US$ 50 millones. Vladimir Glasinovic, gerente de la iniciativa, dice que se trabaja en el diseño nuevo, pero que "los elementos esenciales se mantienen".

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