La hazaña de ser escritor y publicar un libro en Chile

Los costos de editar y publicar un libro son muy altos, lo que se traduce en un alto costo de compra, un bajo índice de ventas y un incierto futuro para que los escritores chilenos muestren sus obras al mundo.

Tomar la pluma y aventurarse a escribir un libro es una decisión compleja, porque es un trabajo que casi en el 100% de los casos no será remunerado y además, desde su inicio va de la mano con la incertidumbre de si algún día será publicado, lo que rodea el trabajo editorial tiene costos que haga que publicar sea una odisea.

Si bien en Chile hay políticas de incentivo a la lectura, son pocas las que apuntan al desarrollo de escritores, los que finalmente deben golpear puertas en editoriales, las que con dificultades logran subsistir a los costos de fabricación de los libros y el IVA que los hace caros y poco accesibles a la compra. 

LAS EDITORIALES NO SON UN BUEN NEGOCIO
Galo Ghigliotto
, dueño de una editorial independiente Cuneta, lucha día a día con la sustentabilidad económica de su trabajo. Primero están los trámites previos: el registro de Propiedad Intelectual (10% de la UTM) y registro en el International Standard Book Number con código de barra ($12.400).

Luego viene el complejo trabajo de sacar impresa una edición.  Según Ghigliotto, entre el 10% que se le paga al escritor por derechos de autor, y los precios de fabricación de libro, se gastan al menos 2,5 millones de pesos promedio, en una obra de 250 páginas tamaño media carta, con 500 copias. 

Esto considerando costos promedios de: Corrección de estilo, de texto, diagramación, cada uno a $1000 por página. Corrección de prueba: $300 por página. Diseño: $300.000. Impresión: $1.100.000. Además hay que sumar que el 5% de los ejemplares son para regalías para la difusión, los costos del lanzamiento, marketing y la distribuidora que cobra un 25% aprox. del precio del libro. 

Lo anterior ya hace que el libro sea caro de comprar, a pesar de aún haberle sumado el IVA (19%) y el 40% del precio de comerciante que le suma el librero. Por tanto, el precio a venta de público (PVP) es muy alto para que estos se vendan, incentiven la lectura y de paso haya retribución a los editores y escritores para que continúen su labor.

Pero existen salidas para los que han tenido suerte asegura, dice Ghigliotto. Una de esas excepciones es Jorge Biggs, abogado y escritor que en 1993 publicó su primer libro, la novela “Voy y vuelvo”. Luego de seis años con su manuscrito reposando, decidió que debía ser publicado. Golpeó un par de puertas y casi dos meses después tuvo la fortuna que una editorial grande, “Pehuén”, haya optado por editar su texto.

“A la editorial le interesa vender, por eso hay que tener algo que les interese, sin embargo escribir para vender será siempre un fracaso, porque escribir no es un negocio”, asegura el abogado, luego de decir de forma tajante que escribir y ganar plata no es una mezcla existente, razón por la cual “casi no existen los escritores de profesión que vivan de los derechos de autor”. 

Otra salida que dan algunas editoriales es la coedición, que consiste básicamente en que el autor paga porque la editorial gestione la publicación del libro. Daniel Leal tomó esa opción. Mostró su manuscrito “Emilio Castbaleón, el arquero sin suerte” a la editorial Forja y esta aceptó, “me pidieron $1.700.000 por hacer el trabajo editorial de 300 ejemplares de mi libro de 250 hojas”, contó.

Esta opción es la que deben tomar generalmente quienes publican por primera vez, ya que según Miguel Ferrada, dueño de la editorial independiente Arcano IV, “las editoriales grandes tienen poco rango de experimentación” debido al riesgo y la escasez de capital en este negocio. 

Lo asegura luego a que hace años intentó que una editorial recibiera sus novelas gráficas (comics), sin tener buen resultado. Es así como decidió formar su propia editorial con la que ya lleva 13 libros publicados. Pero las que son independientes generalmente son de nicho, por lo que Ferrada ha tenido que rechazar a autores, como lo hicieron con él en un comienzo, para seguir la identidad de su empresa, además de hacerla sustentable económicamente. 

Francisco Ovando es uno de los novelistas primerizos que el 2013 encontró refugio para su novela “Casa Volada” en la editorial independiente Cuneta. Con esta obra, que cuenta con 700 ejemplares impresos, el año pasado ganó el premio Bolaños del ministerio de Cultura.

“Las editoriales independiente te dan más opciones para publicar, toman más riesgos, aceptan obras experimentales  que no apuntan a un criterio comercial”, asegura Ovando a quien no le cobraron nada por publicar. 

Los costos y leyes de mercado -mismas reglas de IVA que vender un televisor o zapatos de moda-, hacen que cada día sea más complejo desarrollar el mundo cultural del país. Es costoso imprimirlo, publicarlo y comprarlo, sin considerar que el trabajo de producción de manuscrito no es pagado, a menos que se tenga apellido de renombre. Como dijo Jorge Biggs, “solo si eres Isabel Allende puedes mandar las primera dos páginas y te pagan de inmediato”.

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