Los 10 relatos más duros del expediente de Lissette

Sicólogos, manipuladoras de alimentos y niños internos en el Cread Galvarino detallaron ante la fiscalía las últimas horas de vida de Lissette Villa (11). Lejos de la versión oficial entregada por la autoridad, los presentes en el recinto del Sename ese fatídico día coinciden: las maniobras de las cuidadoras habrían dejado sin respiración a la pequeña. Aquí, un extracto de las piezas reservadas del caso.

Durante más de 90 días, varias piezas del expediente de la investigación por la muerte de Lissette Villa (11), ocurrida el 11 de abril de 2016 en un recinto del Sename, estuvieron bajo reserva y sólo hace pocos días la fiscalía las liberó para que los abogados de los cinco imputados que serán formalizados por apremios ilegítimos con resultado de muerte puedan preparar su defensa.

En cuatro tomos y más de dos mil páginas, el fiscal regional de Los Lagos, Marcos Emilfork, y su equipo, reconstituyen las últimas horas de la menor, según los principales testigos de ese día, que incluyen la reacción de los encargados del Centro de Reparación Especializada de Administración Directa (Cread) Galvarino, en Estación Central, y de la dirección del Sename tras el fallecimiento de la niña, cuya muerte desató una crisis institucional que sigue latente.

Cuestionamientos que se agudizaron luego de que la fiscalía estableciera que Lissette Villa habría muerto por tormentos aplicados por sus cuidadoras, las que le impidieron respirar al intentar maniobras de contención ante una crisis emocional de la menor, según formalizará el Ministerio Público el próximo 25 de enero.
Aquí, 10 de los relatos más duros extraídos desde el expediente del caso de Lissette.

1. “Asumí una responsabilidad política”
Marcela Labraña debió dejar su rol en la dirección del Sename -el 22 de abril pasado- tras la muerte de Villa. “Renuncié al cargo porque debía asumir una responsabilidad política al fallecer una niña, en este caso Lissette, y el caso se había mediatizado y me parecía importante dar un paso al lado”, declaró el 28 de octubre ante los fiscales y la policía. Durante la semana en que falleció Lissette fue cuestionada por haber sostenido que la causa del deceso de la menor fue “una descompensación y crisis emocional que le provocó un paro cardiorrespiratorio”. Ante la fiscalía, Labraña dijo que en esa oportunidad que no contó con toda la información y que sólo en días posteriores supo que unas niñas del Cread habían visto “que una educadora se había sentado encima de la Lissette (…). El hecho me pareció grave, porque la información era distinta de la que nos habían enviado desde el centro”, y sostuvo, además, que “no era normal que un adulto se sentara arriba de una niña para tranquilizarla”. Labraña dijo que postergó unos días su renuncia ante la entonces ministra de Justicia, Javiera Blanco, por el duelo nacional decretado tras la muerte del ex Presidente Patricio Aylwin, y recuerda que cuando abandonó el Sename había una reunión de las autoridades de la institución en que se estaba revisando la carpeta proteccional de la niña. “A esa reunión entré, les dije que trabajaran, saludé y me fui al funeral de Aylwin”.

2. “Me puse sobre Lissette, ella boca abajo…”
Siete meses alcanzó Conne Fritz a conocer a Lissette Villa. “Le gustaba ser el centro de atención”, recordó la mujer, quien será formalizada por la muerte de la menor. En su declaración como imputada el 11 de agosto pasado, la asistente de contador reconoce que nunca había trabajado antes como educadora de trato directo. “Todas las tías decían que era muy complicada, que se descompensaba, que les pegaba a los tíos, pero conmigo era muy atenta”, dijo ante el fiscal Emilfork. Sobre el día de la muerte de Villa, Fritz afirmó que estaba de turno junto a las cuidadoras Jéssica Figueroa y Thiare Oyarce. Como a las 18.30 horas de ese lunes 11 de abril, recordó que se fueron a comer con las niñas de la casa 2.2. “Se fueron todas a cenar, salvo Lissette, a quien se le llevó la cena donde la tía Jéssica”, quien a eso de las 20 horas va a dejar a la pequeña a su pieza, donde estaban viendo tele. “La vi entre las camas en esa hilera de camarotes; se levantaba, se tiraba al suelo, se sentaba, se pegaba, rodaba”, dijo Conne, quien luego afirma que a propósito de ese comportamiento, la “tía Thiare” logra tomarle los pies, “y yo me puse sobre Lissette, ella boca abajo, movía su cabeza y se pegaba; yo la tomé de los hombros y estuve así como 15 minutos, ella lloraba y gritaba”. Fue ahí donde la niña empezó a sangrar de la boca, “cuando vi sangre, le dije ‘¿te pegaste?’, y dejó de moverse instantáneamente; su cuerpo era blando, lacio, la di vuelta, la vi morada, estaba blanca, pero con ojeras y labios oscuros, como morados; la zamarreé, le dije Lissette y no me respondió”.

En su testimonio, Fritz, quien señaló que pesaba 92 kilos, dice que nunca hizo una inducción del trabajo con niños, ni sabía qué hacer en casos especiales, menos cómo enfrentar una descompensación, ni técnicas de contención.

“Le levanté la cabeza, le tapé la nariz y tenía la boca abierta, y le soplé dos o tres veces; después, Thiare le comprime el pecho con las manos, una sobre la otra en el pecho; yo vuelvo a soplar la boca de Lissette y ella vomitó comida”, declaró la mujer. Tras pedir ayuda por radio, llegaron en auxilio de la niña Jéssica Figueroa y otros funcionarios que -según la versión de esta cuidadora- “le tomaron las piernas a Lissette, para arriba, y otra persona le tiró agua en las piernas”. La mujer concluye su testimonio señalando que fue a buscarle ropa a la pequeña, pues alguien gritó que estaba empapada, “pero no se cambió”.

3. Vio que la directora presenciaba contenciones y no decía nada
A las 20.30 horas del 11 de abril de 2016, Thiare Oyarce terminaba su turno en el Cread Galvarino, lugar en el que trabajaba desde hace cinco meses. La mujer declara no tener una profesión y le dijo al fiscal que nunca firmó un contrato. Añadió que desde que empezó a trabajar como cuidadora no supo de protocolos o criterios de actuación con los menores que cuidaba. “Ese día, ya en la mañana, Lissette estuvo bien pesada y agresiva; en la sala de clases, la profesora y yo vimos cómo les pegaba a otros niños, golpeaba el piso, tiraba piedras, nos miraba desafiante”, describe Oyarce, quien también será formalizada por apremios ilegítimos contra la menor. En ese minuto, el fiscal le pregunta si le estaba permitido hacer contenciones, ante lo que la mujer responde “no lo sé, pero sí vi que Mónica Monje, la directora, presenciaba contenciones y no hacía nada”. Cerca de las 20 horas de ese día, dice que siguió a Lissette hasta su cama, donde estaba presionando su boca bajo la almohada, “me acerqué a ella y le quité la almohada, pues me dio miedo”. Según Oyarce, Lissette le dice que no quiere estar ahí, “que se quería morir” y se golpeaba contra el camarote. En un momento, la menor se tira al piso y grita garabatos, la mujer dice “yo la tomé de sus pies y puse mi cara en las piernas de Lissette, no apoyé mi cuerpo, sólo mi cabeza, y tomé con mis manos sus piernas”. De su compañera Fritz dijo que la vio “al lado de Lissette, de rodillas a su lado y luego encima (…). Lissette se ponía las manos en la cara y Conne se las sacaba”, según ella, evitando así que la niña se tapara la boca y nariz. Tras las maniobras, la mujer dice que la menor quedó inmóvil. “Yo le suelto las piernas, me acerco, le toco las costillas para hacerle cosquillas y no se mueve”. Tras observar que aún respiraba, sostiene que le hizo reanimación de pecho y Conne en la boca. Luego fue en busca de bomberos, se desmayó, y al volver vio a Lissette tendida en el pasto sintético del lugar. Al ser consultada qué medicamentos tomaba la menor, la mujer respondió “no tengo idea”. Ante la pregunta de la fiscalía “¿quién era la responsable de Lissette ese día?”, Oyarce respondió: “Yo era su responsable”.

4. Un golpe anterior

Leonardo Lefian, técnico electrónico, era el coordinador del Cread Galvarino al momento de la tragedia. Tras lo ocurrido con Lissette, el encargado dice que las cuidadoras salieron con licencia, que ha ido a ver a su amiga Conne Fritz a su casa y que “no seguimos hablando de este tema por salud mental”. Hacia el final de su declaración, el imputado les dice a los fiscales: “Lissette era una niña compleja por todos sus problemas, es el reflejo de lo que es el servicio y el sistema, recordar que entró por temas conductuales, luego pasa de hogar en hogar y cada vez se volvía peor, donde fue subiendo su cantidad de pastillas y cada vez más dañada”. Ante consultas reiteradas de los fiscales respecto de si él había ejecutado antes maniobras de contención a Lissette, el coordinador devela que hace meses, cuando la niña se estaba agrediendo a ella misma y a una educadora, “opté por tomarla y se me resbala y se pega en la cara”. Agrega que él mismo la llevó al baño, pero Lissette dijo que él le había pegado, así es que pasaron varios meses en que no intervino para evitar ese tipo de acusaciones. “¿Cómo es eso de que la toma y se le resbala?”, le preguntan los investigadores, y Lefian responde: “Se estaba pegando cabezazos contra el camarote y la tomé por detrás, haciéndole una especie de ‘abrazo del oso’, los dos parados, y se me resbala, se golpea la cara, la nariz y le sale mucha sangre”. Su respuesta generó cuestionamientos de los fiscales por no haber denunciado el hecho y por no llevar a la menor a un hospital.

5. No supo lo que había ocurrido
La psicóloga Mónica Monje era la directora del recinto que habitaba Lissette Villa al momento de su deceso. Declaró ante la fiscalía que la decisión de qué hacer con Lissette esa jornada, producto de varias de sus descompensaciones, “correspondía a las educadoras de trato directo, coordinadora de turno y la encargada de la casa”. La última vez que vio a la menor fue a las 18.30, cuando fue a pedirle a su oficina ropa de guagua para sus muñecas. Según su versión, “no la observé ni la escuché descompensada ni desregulada, ni tampoco fue agresiva conmigo”. Veinte minutos más tarde se fue a su casa, y a las 20.20 horas de ese día recibe el primer llamado en que funcionarios le señalan lo que había ocurrido. “Ese día no nos enteramos de lo que ocurrió con Lissette” dice. Al día siguiente, la coordinadora de turno, Jéssica Figueroa, hace un informe, pero aseguró que “yo no tuve información de que hubo una sujeción mal hecha, ni tampoco lo preguntamos”. Sostuvo que no pudo hablar con las cuidadoras, pues estaban en shock y se quedaron con la versión entregada por la encargada, quien dijo que las tías de Lissette habían actuado luego de que la vieran ahogándose a ella misma con una almohada. Dice que en días posteriores surgió el rumor de que a Lissette le habían suministrado un “medicamento S.O.S.”, pero que dudó, pues esos estaban bajo llave. El 18 de abril de ese año, dice, una de las funcionarias revisa la enfermería y denuncia que los fármacos de la menor habían desaparecido. Esta situación, dice Monje, quien será formalizada el 25 de enero, fue denunciada.

6. La pequeña testigo clave
Claudio Vega, psicólogo del Cread Galvarino, declaró como testigo ante la fiscalía y detalló la revelación de una compañera de Lissette. “M. dice que estaba ya duchada, cenada y acostada y me cuenta que observa una contención indebida: que a Lissette la dan vuelta boca abajo las educadoras” y que contenían la cabeza y las piernas de la menor apoyadas por toallas. “M. dice que Lissette se comienza a orinar, expulsa gases, me dice que ve el labio de Lissette sangrando y que una de las educadoras hace comentarios inadecuados, como ‘qué asco, después te vas a tener que bañar sola, qué lindo lo que hace’. M. añade que luego que Lissette se queda quieta, la sueltan, le piden que se levante, pero que la niña no lo hace y se asustan”. Sostuvo que tras esto, la pequeña testigo tuvo que ser tratada, pues para ella ver morir a Lissette fue una revictimización, ya que antes había visto morir a una de sus hermanas.

7. Gritos de ahogo
En una sala Gesell, especialmente acondicionada para este tipo de peritajes, la fiscal Erika Vargas entrevistó a dos compañeras de Lissette que fueron testigos de lo ocurrido ese día. M.L. (12) sostiene que la tía Conne se subió arriba de Lissette y que a la niña “la envolvieron en una frazá y se subió arriba para que no se moviera, no pegara patá (sic)”. Al ser consultada qué recordaba ella de lo que hacía su compañera, la menor sostuvo: “Gritaba que se estaba ahogando, pero ella siempre grita lo mismo, entonces nadie le creía (…). Ahí, cuando nos dijeron que había fallecido, todas se pusieron a llorar”.

8. Sin marcas físicas
Jéssica Figueroa, coordinadora de turno en el Cread al momento de la tragedia, también será formalizada. El 21 de diciembre pasado, la fiscalía la citó por segunda vez para profundizar en el hecho por el cual se formalizará el 25 de enero próximo la agresión a Lissette, en el marco de una contención el 14 de diciembre de 2015, cuando a su par, Leonardo Lefian, se le cae Lissette al ponerla boca abajo. “En general, tratamos de que cuando un niño o niña es envuelto con frazada, se incluya un brazo, debido a que la sujeción física puede ser muy fuerte y puede dejar marcas en los brazos, que es lo que se quiere evitar envolviéndolos de esa manera”.

9. Testigo con miedo
Marianela Alvial es manipuladora de alimentos de ese recinto del Sename. Recuerda que el 11 de abril Lissette estaba descompensada y relata que vio varios episodios de contención ese día por parte de “la tía Thiare”. Relata que en la mañana, “sentí el grito de Lissette, miré y vi que la niña estaba en el pasillo boca abajo en el suelo y Thiare arriba de la niña, como a caballo, y tenía las manos de la niña tomadas en su espalda”, dice que estaban solas, no había nadie más ayudando en la contención. Tras esto, agrega la cocinera, “Thiare se levantó de encima de la niña, la tomó del brazo y la arrastró por el suelo hacia el dormitorio”. Horas más tarde, a eso de las 18.00, presenció otro episodio. Sobre la responsabilidad de las educadoras en la muerte de Lissette, dijo la funcionaria, se supo a los pocos días del hecho y que nadie habló “por miedo a perder su trabajo”. Incluso, recuerda que cuando les contaron a los niños del deceso de la menor, uno de sus compañeros gritó: “Ustedes la mataron”. Sobre otros casos de maltrato, confesó que había visto maniobras de contención que le llamaban “el sushi” y que consistía en envolver a los niños en una frazada “para que se calmen, y se suben arriba”. Otra cocinera, Silvana Alvarez, sostuvo que había visto cómo los educadores de trato directo “le doblan sus bracitos hacia atrás por la espalda, como cuando detienen a alguien y le van a poner esposas, y los ponen boca abajo en el suelo y los mantienen allí”.

10. La carta-denuncia
M.C. (11), la niña que develó al interior del Cread las maniobras de las educadoras que llevaron a Lissette a la muerte, también están plasmadas en una carta que la madre de la menor hizo llegar al Ministerio de Justicia. La mujer le señala al ministro Jaime Campos que en el Cread Galvarino “se administran pastillas a diestra y siniestra, mi hija M.C. vio cómo los últimos momentos Lissette perdía la vida”, y sindica a las educadoras como “tías sin amor, porque no son sus hijos, son hijos ajenos (…). Ellos hacen contención, se suben a las espaldas del niño y presionan hacia abajo, así murió Lissette”, y la misiva escrita a puño termina: “No fue una muerte casual, fue provocada. A mi hija M. le afectó, vigile los Sename, gracias ministro”.

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