Mural que denuncia la represión se inaugura en Corte Suprema de México

La obra del artista Rafael Cauduro es un alegato contra la corrupción de la justicia en su país.




El artista mexicano Rafael Cauduro presentó hoy en la sede de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) un desgarrador mural que encierra una crítica feroz contra la tortura, la represión, el secuestro y otros delitos, y condena los procesos legales viciados y la lentitud al impartir justicia.

"Quizás no era un momento de celebraciones sino de meditación. Por eso propuse esto", dijo a la prensa Cauduro (Ciudad de México, 1950), que apela con "La historia de la justicia en México", nombre de la obra, a nuevos desafíos legales universales y en su propio país.

El homicidio, la violación, la tortura para arrancar declaraciones, las violaciones a los derechos humanos en cárceles y la represión aparecen en el trabajo, que se aprecia subiendo por la llamada "escalera de magistrados", de forma elíptica.

"En los actos de violencia, Cauduro nos presenta las personas que han perdido su condición humana y, por lo mismo, su voz", dijo en la presentación del trabajo el magistrado de la SCJN José Ramón Cossío Díaz.

"El uso de un perro nos recuerda la dictadura chilena, el de un tehuacán (agua mineral con gas que se agita y se acerca a la nariz de un preso) las prácticas nacionales", y también hay referencias a las torturas "nacionalsocialistas mediante un afiche de Auschwitz", agregó.

El magistrado considera que los más de 200 metros cuadrados de mural, instalados en un ala del recinto que abarca varios pisos, recuerdan violaciones "pasadas, presentes y futuras" de los derechos fundamentales.

Asimismo, evocan matanzas como las de Tiananmen en Pekín (1989) y del 2 de octubre de 1968 en México, la invasión soviética a Checoslovaquia, o nos hace pensar "en eventos futuros de semejante intensidad".

Para el presidente del Supremo mexicano, Guillermo Ortiz Mayagoitia, la obra "denuncia una desagradable realidad que no debe seguir siendo parte" del "paisaje" del país.

"Es la visión del autor que nos reta a que estas escenas desaparezcan para siempre de nuestro país, para que permanezcan como imágenes, pero no como vivencias", apuntó.

Recordó que estos óleos retratan "orígenes históricos, no destinos ni augurios", por lo que "queda en manos de los mexicanos (...) que las próximas generaciones vean en ellos una realidad que fuimos capaces de superar y no el legado que les quisimos dejar".

Cauduro explicó que su objetivo fue también reflejar un clamor de la gente porque haya justicia.

"Yo creo que era importante tener esa visión crítica, esa visión sobre todo que es la materia prima de la justicia. La justicia existe porque existen los crímenes", manifestó.

Para el pintor mexicano el trabajo apela sobre todo a la inteligencia y a la meditación, invita a reflexionar sobre los problemas actuales de la administración de justicia pero teniendo en cuenta el pasado.

Por esa razón, colocó debajo de la escalera por la que se sube hasta la parte más elevada del mural un "tzompalli" o altar compuesto por cráneos, que recuerdan a quienes eran sacrificados en el mundo prehispánico para honrar a ciertos dioses.

Ese es el "símbolo de muerte más importante que tenemos en la historia" de México, concluyó.

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