Pablo Moreno Wilson: La odisea del mayor veterano de la historia

Fallece "El Pibe de Oro", un chileno que conserva un récord Guinness por practicar el polo durante más de 65 años.




Samuel Moreno, hijo de Pablo Moreno Wilson y compañero suyo en el polo por décadas, recuerda: “Mi padre decía que este deporte era un entrenamiento de los persas para la guerra, que hay que tomarlo en serio”. Y tanta seriedad le dio, que exhibió su juego durante más de 65 años. Nadie más ha logrado semejante hazaña. El 9 de febrero, a los 91 años, el polista chileno falleció.

Según Guinness World Records, Pablo Moreno Wilson, nacido en 1924, comenzó su trayectoria en 1941. Pero  su hijo plantea que “ese año fue el de su primer trofeo, empezó antes; es difícil decir cuándo”. Y Federico Ringeling, representante del Club Ecuestre Calá Vicuña de Cachagua (donde Moreno jugó en sus últimos años), cuenta que jugó regularmente hasta  2008.

“En 2010 estaba listo para volver y ocurrió el terremoto de febrero. Jugaría con su hijo en un partido de exhibición, y se frustró”, recuerda.

Agricultor, Pablo no fue polista profesional. Pero en su auge, a fines de los años 40 y principios de los 50, llegó al hándicap 6 jugando por Quilapán y seleccionados nacionales.

Fernando Fantini, ex compañero de equipo, recuerda que “Quilapán fue el mejor equipo del país, y tenía unos 22 goles de hándicap. Y una vez, representando a Chile en Palermo, Pablo jugó tan bien que los argentinos le apodaron ‘El Pibe de Oro’ y lo sacaron en andas”.

El fallecido deportista, además, dejó su huella al ser uno de los primeros miembros de la Federación Chilena de Polo, en 1953 (su año de origen), y uno de los 40 socios fundadores del Club de Polo San Cristóbal.

En su trayectoria con los colores de Chile, jugó en Argentina, Perú, Brasil, Sudáfrica e Inglaterra. Y en ese último país se dio un episodio que ilustraba su estilo.

“En 1945 enfrentó al príncipe Felipe en un torneo. Mi padre y el príncipe jugaron mano a mano, y al final, Felipe le dijo: ‘Muchas gracias por enfrentarme como un verdadero jugador’. Siempre le hacían cariñito, y mi padre jugó con fuerza”, cuenta Samuel.

Porque ése fue el sello que dejó: el juego aguerrido y vigoroso. Ringeling sostiene: “Los jóvenes jugaban con cuidado hasta que Pablo taqueaba la bocha con la fuerza de un flechazo. Él los enfrentaba de igual a igual”.

¿Y cuántos títulos ganó?   “Ganó el Abierto de Chile por lo menos unas 10 veces. Tenía una muralla llena de trofeos. Imagínese, es incalculable. Más de 80, yo diría”, estima su hijo.

Contarlos es un desafío para cualquiera. Pero más aún lo es jugar polo con el peso de tantos años.

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