Un campeón inteligente: El Campanil derrotó a Palestino y se quedó con la Copa Chile

Autor: La Tercera

Universidad de Concepción aprovechó sus opciones y venció por 3-2 a Palestino. Se quedó con su segunda Copa Chile y, de paso, obtuvo los pasajes para la Sudamericana 2015.

Universidad de Concepción se convirtió en bicampeón de la Copa Chile al vencer por 3-2 a Palestino, en la final disputada en el Fiscal de Talca. Los penquistas alzaron el trofeo gracias a la eficacia y pragmatismo de su planteamiento, frente a un rival que se atreve mucho y concreta poco. Así, suman su segunda edición, tras la obtenida en febrero de 2009 ante Ovalle.

El asunto comenzó de la mejor manera para Universidad de Concepción, que tempranamente usufructuó de las ventajas que ofrece el planteamiento de Palestino. A los 4’, los penquistas sorprendieron descubierta la zaga árabe y un centro de Diego Gustavino ingresó al corazón del área. Y en su afán por rechazar el balón ante la amenaza de Pedro Muñoz, el joven Paulo Díaz no halló mejor forma que meter un cabezazo a ras de piso, en palomita. El resultado que esperaba era un córner, pero sucedió algo peor: autogolazo, con la pelota clavada junto a un poste, sin opción alguna para Darío Melo. 

Y si ese golpe fue duro para la escuadra de Pablo Guede, más oscura se volvió la situación cuando Gabriel Vargas sorprendió adelantado a Melo y le metió un globito desde 40 metros, a los 10’. El acierto del penquista dejó así en un inesperado 0-2 al cuadro que, por planteamiento y actitud, parecía más fuerte.

La convicción no le alcanzó en los 35 minutos siguientes para anotar al menos el descuento, porque el Campanil se cerró bien en el fondo, con los volantes muy pegados a los defensas. Tal disposición del equipo de Ronald Fuentes tuvo su costo, eso sí, pues a los  35’ se fue Francisco Portillo por doble amonestación. Antes, por cierto, Alejandro Márquez tuvo la mejor opción de los cisterninos cuando pateó frontal, habilitado por Renato Ramos, pero su tiro fue muy recto desde una inmejorable ubicación.

En la reanudación, quedó en claro que Cristian Muñoz sería un obstáculo casi insalvable para la ambición árabe, que se expresó esencialmente en constantes centros.

Sin embargo, tanto esfuerzo se vería condenado al fracaso a los 80’, cuando Diego Churín, Michael Lepe y Fernando Manríquez organizaron un contragolpe que terminó con un voleo del último de ellos.

Los descuentos de Jorge Guajardo y Diego Chaves llegaron sólo para poner más dignidad en el marcador para un Palestino que terminó con cinco delanteros, pero con un volumen mucho menor de creatividad. Con lo de hoy quedó demostrado que el conjunto de La Cisterna carece de variantes y potencia para concretar lo que tanto insinúa. Al contrario, el Campanil quizás tiene menos talento y ambición, pero se quedó con la Copa Chile, el pasaje a la Copa Sudamericana con armas justas e inteligentemente usadas. Con eso, a veces es más que suficiente.

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