8M y la brújula del nuevo Chile



Por Alejandra Sepúlveda, presidenta ejecutiva de ComunidadMujer

Esta semana conmemoramos un nuevo Día Internacional de la Mujer. Y hoy somos testigos de un cambio de gobierno, con una declarada impronta feminista, de renovación generacional y conformación paritaria. Pero también de la marcha acelerada del proceso constituyente, impregnada de grandes oportunidades y de importantes interrogantes.

La bitácora del Chile que comienza a escribirse en este nuevo ciclo sociopolítico tiene su brújula puesta en lograr grandes transformaciones y, en ellas, las mujeres que están asumiendo posiciones de poder, son mucho más que una promesa: son motores de cambio.

Mientras el nuevo Ejecutivo y Congreso se instalan a partir del 11 de marzo, augurando una convivencia difícil, aunque no imposible -si se logra imponer el diálogo constructivo por sobre la pelea chica-; en la Convención Constitucional paritaria ya se han realizado más de una decena de plenos deliberativos de los 21 programados en el plan original. Lo que se ha aprobado por ⅔, hasta ahora, supone un cambio de paradigma importante en cuanto a las Formas del Estado, la distribución y organización territorial del poder y los Sistemas de Justicia. También en relación con el avance de la igualdad sustantiva y de género.

Ya es posible vislumbrar que la brújula no solo apunta a que Chile podría ser -plebiscito de salida mediante- un Estado regional, plurinacional e intercultural, sino también un país con una Constitución feminista.

Es una buena noticia. De hecho, el tránsito a esta agenda transformadora en la que estamos inmersos debe estructurarse sobre la base de la igualdad de género, la democracia paritaria, el diálogo transversal y la construcción de confianzas, indispensables para volver a cohesionarnos y lograr la paz social y el desarrollo sostenible, sin la cual no es posible una democracia sana y próspera.

Porque lo que viene para Chile y el mundo es complejo. Son tiempos inciertos: estamos entrando al tercer año de pandemia con graves efectos en la población -y más en mujeres, niños/as-; una crisis económica; un acelerado cambio climático y sus múltiples efectos. Y ahora, somos testigos de la invasión de Rusia a Ucrania, un conflicto peligroso y cruel, que pone en jaque la paz mundial, miles de vidas y del que no somos indemnes.

El mundo está irremediablemente interconectado y bien nos haría comprender que la colaboración en todos los ámbitos ya no es solo un deseable, sino una obligación para nuestra supervivencia. No seamos ciegos ni sordos a esta advertencia.

Por eso, en esta bitácora del nuevo Chile, y frente a los desafíos de hoy y los que vienen, el llamado es a la voluntad política de todos los sectores. Para no excluir a nadie, para no dividir a nuestro país entre ganadores y perdedores, desde el rol que cada uno tiene, creemos un poderoso sentido de bien común, en el que todas y todos podamos sentirnos representados.

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