Aborto y Bobbio



SEÑOR DIRECTOR

Se dice que en el drama del aborto parecen confluir tres derechos. “El primero, el del concebido, es el fundamental; los otros, el de la mujer y el de la sociedad, son derechos derivados. Por otro lado, y para mí este es el punto central, el derecho de la mujer y el de la sociedad, que suelen esgrimirse para justificar el aborto, pueden ser satisfechos sin necesidad de recurrir al aborto, evitando la concepción. Pero una vez hay concepción, el derecho del concebido solo puede ser satisfecho dejándole nacer”.

Por otra parte, “el hecho de que el aborto esté extendido es un argumento debilísimo desde el punto de vista jurídico y moral. Me sorprende que se adopte con tanta frecuencia. Los hombres son como son, pero precisamente por eso existen la moral y el derecho. El robo de automóviles, por ejemplo, está muy extendido y es algo ya casi impune; pero, ¿eso legitima el robo?”.

Pero, además, aplicar al aborto el argumento “mi cuerpo es mío y lo gestiono yo”, es un argumento aberrante, porque “el individuo es uno, singular, pero en el caso del aborto hay un ‘otro’ en el cuerpo de la mujer. El suicida dispone de su propia vida. Con el aborto se dispone de una vida ajena”.

Estas frases lapidarias son del gran filósofo socialista italiano Norberto Bobbio, vertidas en una entrevista en el diario Il Corriere della Sera (8 de mayo de 1981), que termina con la siguiente afirmación: “no veo qué sorpresa puede haber en el hecho de que un laico considere como válido, como un imperativo categórico, el ‘no matarás’. Y al mismo tiempo me sorprende que los laicos dejen a los creyentes el privilegio y el honor de afirmar que no se debe matar”.

Marcela Peredo

Profesora Derecho Constitucional U. de Los Andes

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