Opinión

El asilo contra la opresión

chacalluta

SEÑOR DIRECTOR

El gobierno se equivoca al no abordar el problema de los migrantes venezolanos como un asunto de refugio. No solo porque el estatus de refugiado debe ser definido a posteriori, sino porque ha hecho que una serie de oportunistas pretendan mostrarse como paladines de los derechos humanos y como protectores de los venezolanos en la frontera chilena. Ahí está el ejemplo fehaciente del senador Alejandro Navarro, cuyo aprovechamiento de la situación de los refugiados venezolanos está en el más pleno descaro.

No hay que olvidar que la frase que los hinchas chilenos cantan a capela en cada partido no solo tiene simbolismo futbolístico, sino también histórico. Chile se conforma como República desde una matriz claramente liberal, desde la cual se le concibe no solo como la tumba de los libres, sino también como asilo contra la opresión. Los migrantes en la frontera norte necesitan ese hospicio, porque han sufrido los embates de un gobierno opresivo que, inspirado en el socialismo, ha subyugado sus libertades políticas, civiles y económicas, generando miseria, escasez, corrupción y pobreza.

No hay que dejar que los oportunistas del momento, que han avalado al régimen dictatorial en Venezuela, vengan ahora a pontificar con los derechos humanos de los venezolanos. Primero que reconozcan que en ese país reina la opresión y que esa es una de las principales causas del problema que aqueja a centenares de venezolanos en la frontera y la razón por la cual el gobierno chileno, que efectivamente es un gobierno democrático, debería acogerlos.

Jorge Gómez Arismendi

Director de Investigación FPP

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