Opinión

Atributos ministeriales

Punto de prensa del ministro de Hacienda Jorge Quiroz en el Senado Sebastian Cisternas/Aton Chile SEBASTIAN CISTERNAS/ ATON CHILE

Las pésimas cifras económicas difundidas esta semana no han hecho mella en la manera elegida por Jorge Quiroz, ministro de Hacienda, para relacionarse con la opinión pública. La autoridad, que debería estar dando cuentas por las tasas de desempleo crecientes y un virtual escenario de recesión, en lugar de presentarse a ofrecer explicaciones a los millones de chilenos y chilenas que votaron por el gobierno que él representa, y que lo hicieron aspirando a un mayor bienestar, ha elegido una vez más ejercer el papel de inspector severo de reformatorio juvenil fastidiado por la conducta de unos pupilos rebeldes. Durante la entrega del proyecto de Presupuesto 2027, el ministro Quiroz sumó a la motosierra para recortar fondos el mazo para repartir golpes de efecto anunciando, por ejemplo, que ya no es necesario amortizar el precio de la parafina, porque nadie la usa, o sugiriendo que habrá despidos de profesores del sistema público, porque “el derecho de educar no es obligación de emplear” y “no hay que confundir Ministerio de Educación con ministerio de los profesores”. El pronóstico, por lo tanto, es que pronto habrá miles de nuevos desempleados, esta vez docentes que se sumarán a los del ámbito de la cultura -editores, ilustradores, diseñadores, técnicos audiovisuales-, cuyos fondos serán mermados aún más, incrementando los índices de cesantía del país, que rozan el 10 por ciento desde hace meses. Todo esto declarado con la tranquilidad del amo que da de latigazos al sirviente mal portado mientras le dice en voz alta que darle de azotes es más doloroso para él que para el castigado lo es recibirlos.

La capacidad del ministro para ofrecer declaraciones aleccionadoras sobrepasa con mucho las virtudes que se esperan de una autoridad en su cargo. El ministro Quiroz parece entender su trabajo como el de un capataz que cada tanto decide enviar un mensaje atemorizante a una cuadrilla de trabajadores de la que desconfía profundamente y a la que se siente llamado a disciplinar. En lugar de ofrecer los resultados que se esperan del cargo -cifras que reflejen prosperidad y confianza en el futuro- ha decidido disimular el paupérrimo desempeño de su cartera golpeando la mesa y asumiendo el papel de la autoridad que castiga. Esta semana confirmó que dejó sin recursos en el Presupuesto 2027 al programa Yo elijo mi PC, de Junaeb, que este año benefició con computadores a 96 mil escolares de instituciones públicas. El ministro Quiroz explicó que tomó la decisión tras evaluaciones que habrían arrojado ciertos “hallazgos”, sin indicar a qué se refiere con tal aseveración. El ministro explicó la decisión de suprimir un programa que les cambia la vida a quienes lo reciben de manera vaga e imprecisa. El mensaje es claro: los afectados son tan irrelevantes que no es necesario ahondar en el tema.

Siguiendo la línea de su oratoria de rigor disciplinario colectivo, el ministro Quiroz decidió arrogarse la función de restablecer una moralidad nacional extraviada al anunciar que el gobierno fiscalizará con especial cuidado el otorgamiento de gratuidad universitaria. El control eficiente del uso de recursos públicos no tiene nada de malo, todo lo contrario, además la gratuidad involucra muchísimo dinero. El problema es la manera en que esa fiscalización es acompañada de un regaño innecesario en una vocería moral coronada por la frase: “El chileno vivo lo conocemos, la viveza del chileno (…) la vamos a ir chequeando, controlando y eventualmente eliminando”. La duda es dónde empieza y dónde termina el hábitat de ese “chileno vivo” para el ministro Quiroz. Porque si hay algo que la mayoría de los ciudadanos de este país ya conoce desde hace un par de décadas es que hay vivezas, pillerías o francas sinvergüenzuras avaladas por técnicas legales intrincadas, pero carentes de ética; travesuras económicas de alto vuelo que jamás tienen consecuencias a la altura del daño económico que provocan, sobre todo entre los más débiles, y que resultan muy rentables para quienes ayudan a diseñarlas. ¿A esos chilenos el ministro también los tiene en mente cuando anuncia su cruzada en contra de lo que él llama “viveza”?

Las autoridades del gobierno actual asumieron el cargo asegurándoles a sus votantes que recibían un país en ruinas y que ellos, como nuevas autoridades, sabían cómo sacarlo adelante solucionando dos asuntos básicos: seguridad y economía. Ya sabemos que no tenían un plan para el primer punto, y que para el segundo sólo contaban con la envidiable confianza en sí mismo del ministro Jorge Quiroz, quien hace un tiempo anunció un repunte en el crecimiento económico a partir de julio, pero ya estamos en octubre y el pronóstico, lejos de concretarse, se aleja. El gobierno continúa repitiendo la idea de haber recibido una nación en los escombros, incluso en foros internacionales, a costa no solo de la verdad de los hechos, sino del prestigio internacional de nuestro país. Añaden que desde las ruinas ellos están haciendo que el país despegue. ¿Cuándo ocurrirá tal cosa? Nadie lo sabe. Aún peor, los aliados ideológicos internacionales, que supuestamente ayudarían al despegue, han sido incluso crueles a la hora de enrostrarle al gobierno del Presidente Kast lo irrelevante que les resulta a ellos su liderazgo, ninguneándolo en los hechos -los aranceles de Estados Unidos- y en los modales, con mandatarios extranjeros insultando compatriotas en una tribuna respaldada por el oficialismo, y embajadores desbocados opinando de política interna.

Frente a un paisaje como el descrito, el tono, el lenguaje y las formas del ministro de Hacienda no solo resultan inapropiados, sino también de una arrogancia vacía de todo mérito que la respalde, al punto de ser interpretada como una falta de respeto o derechamente como una insolencia que la ciudadanía no merece soportar. Basta con la pesadumbre en la que tienen sumido al país con el mantra de una nación en ruinas, como para, además de todo, tolerar los regaños de quien debería estar dando explicaciones.

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