Opinión

Bachelet y Boric contra el Escudo de las Américas

El crimen organizado y el narcotráfico son amenazas transnacionales que enfrenta Chile. No hay que ser experto en geopolítica para entender que, siendo así, ello exige respuestas transnacionales. Pensemos nada más que América Latina, con un 8% de la población mundial, concentra un 33% de los homicidios en el mundo. ¿A alguien puede caberle duda de que es necesaria la cooperación entre los países de la región para enfrentar este flagelo?

Pareciera que no. Basta mirar los noticiarios de la televisión abierta en nuestro país para darse cuenta de que el tipo de violencia que se ve en Chile ha mutado en buena parte por el contagio que hemos sufrido por la migración de bandas criminales desde países de la región.

Estados Unidos también se ve afectado por esta verdadera internacional del crimen, en particular por la droga que está dañando gravemente a sus ciudadanos. Sabido es, además, que la DEA, la Agencia de Drogas de ese país, lleva la delantera en operaciones exitosas para desbaratar carteles de la droga en países como México y Colombia.

¿Alguien podría entonces oponerse a la cooperación en esta materia? Gabriel Boric y Michelle Bachelet lo hicieron.

En una actuación inédita en nuestra historia, dos expresidentes de la República interpelan al Presidente Kast para que revierta la decisión de Chile de integrarse al Escudo de las Américas. A la organización se han unido quince países de la región, prácticamente todos, excepto Brasil, México y Uruguay gobernados por la izquierda. Siendo una política de Estado, es lamentable que los expresidentes transformen las relaciones internacionales en un tema de política interna. ¿Se trata acaso de una venganza por la decisión del Presidente Kast de no patrocinar la fallida y escuálida candidatura de Michelle Bachelet a la Secretaría General de la ONU? La apresurada actuación de Boric y Bachelet desconoció, además, que durante la negociación para integrar el Escudo de las Américas el canciller chileno pidió incluir dos puntos específicos que hacen alusión al respeto a la soberanía y el respeto a las leyes nacionales, que fueron aceptados por todos los países.

Para empeorar las cosas, en la semana el diputado Nelson Venegas del Partido Socialista interpeló al canciller Francisco Pérez Mackenna en el Congreso. Nunca se había interpelado a un Canciller, considerando que manejan información sensible que podría no ser conveniente relevar públicamente. La interpelación del diputado Venegas a Pérez Mackenna se vino así a sumar a la interpelación de los expresidentes Bachelet y Boric al Presidente Kast. Mala cosa: la conducción de las relaciones internacionales está radicada en el Presidente de la República, según lo establece la Constitución. Bachelet no ha estado a la altura esta vez, pero la izquierda parece huérfana de liderazgos.

Por Luis Larraín, presidente del Consejo Asesor de Libertad yDesarrollo

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