Bienvenida la austeridad fiscal



SEÑOR DIRECTOR

Luego de cuatro años de una política fiscal expansiva, que significó duplicar la deuda pública en términos del PIB y una rebaja en la clasificación de riesgo, el proyecto de Ley de Presupuestos 2019 muestra una importante reversión de esa peligrosa tendencia, lo que merece un reconocimiento. Ahora que es evidente la tendencia alcista de las tasas de interés en el mundo, reducir las necesidades de financiamiento del Fisco es el camino más efectivo para evitar que ese escenario externo más adverso nos afecte negativamente.

En ese sentido, confunde un poco el análisis del Presupuesto 2019 el efecto que están teniendo las polémicas "presiones de gasto" que fueron el centro de la discusión fiscal hace unos meses. Recordemos que en mayo pasado el gobierno denunció que existían cerca de US$ 5.500 millones de gastos comprometidos para este período de cuatro años y que no estaban presupuestados, lo que generaba mayor estrechez fiscal aún. Para este año, se menciona una cifra de US$ 1.400 millones, que de hacerse efectiva, significaría un crecimiento del gasto de 5,1% real respecto a 2017, mayor al presupuestado. Sin embargo, de darse esa situación, el resultado sería que el crecimiento del gasto en 2019, en vez del 3,2% real anunciado, sería de 1,4%, la cifra más baja desde el año 1990.

Lo curioso es que pareciera que se quiere evitar que esa cifra salga a la luz, lo que habla de lo mal enfocada que está la discusión presupuestaria en el parlamento. Para muchos lo único relevante es tener el mayor aumento de gasto posible, independiente de los objetivos que se están logrando. Porque, ¿no sería digno de elogio el hecho de que el gobierno está cumpliendo sus objetivos programáticos junto con el menor esfuerzo posible en recursos de todos los chilenos? El más obvio sentido común parece cuestionado.

María Cecilia Cifuentes

Directora del Centro de Estudios Financieros ESE Business School Universidad de Los Andes

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