Buena marcha del proceso de vacunación

Las dificultades detectadas, ya sea por inocular a grupos no priorizados o municipios que no se han apegado a los calendarios establecidos, si bien deben ser corregidas, en modo alguno empañan los buenos resultados exhibidos hasta ahora.



Al día de ayer, más de 2,8 millones de personas se habían vacunado contra el SARS Cov-2 en Chile -lo que representa un 18% de la población objetivo a ser inoculada-, confirmando que el proceso que partió a comienzos de febrero ha avanzado admirablemente bien, con estándares internacionales. A nivel global, nuestro país sigue estando entre las 20 naciones que acumulan mayor número de dosis por cada 100 habitantes, liderando el proceso en América Latina.

Los buenos resultados del proceso, que además se han traducido en un importante aumento del porcentaje de personas dispuestas a vacunarse, contrasta con la realidad que se observa en otros países. Desde luego, no solo porque a la fecha alrededor de 130 países aún no reciben ninguna dosis -lo que confirma que la vacunación no es algo que esté asegurado, requiriendo de importantes capacidades de gestión para poder acceder a la inmunización-, sino además porque en otros lugares estos procesos han sido objeto de fuertes polémicas y bochornosos escándalos. Ha sido el caso, por ejemplo, de Argentina y Perú, donde se ha producido fuerte revuelo al descubrirse que políticos, autoridades o figuras públicas pudieron acceder a la vacuna gracias a redes de poder o favoritismos -en ambos países debieron renunciar los respectivos ministros de Salud-, todo lo cual ha producido un fuerte desgaste, pérdida de confianza y un profundo malestar ciudadano.

Estos episodios son una muestra palpable de que los procesos de vacunación, especialmente cuando cunde la ansiedad entre la población y existe fuerte temor por los riesgos de la enfermedad, están permanentemente expuestos a ser objeto de manejos turbios o de favorecer a unos por sobre otros, lo que obliga a una permanente actitud de vigilancia y completa transparencia del actuar de las autoridades.

En nuestro país se han producido también algunas tensiones y momentos de confusión, inevitables frente a un proceso tan inédito como este. Algunas sociedades científicas han criticado, por ejemplo, los cambios de criterio sobre la vacunación de enfermos crónicos, quienes originalmente iban a comenzar a ser inoculados desde ayer, pero luego se modificó el criterio para comenzar a partir del 8 de marzo. Ha sido también llamativo que alrededor de 37 mil personas hayan logrado acceder a la vacuna pese a no estar dentro de los grupos priorizados por la autoridad de Salud. Se ha hecho recaer la responsabilidad de ello sobre los municipios, en tanto entidades a cargo de administrar la salud primaria; así también, ha habido críticas por el hecho de que algunos alcaldes han optado por adelantar procesos o no apegarse estrictamente a los calendarios establecidos.

Desde luego, estos aspectos deben ser corregidos, siendo esencial que el calendario definido por la autoridad se respete celosamente, y que los grupos priorizados respondan a una lógica sanitaria, y no a presiones de gremios o favoritismos. Aun así, es digno de destacar que la generalidad de los municipios ha cumplido con lo instruido, dando cuenta de que se trata de situaciones subsanables, y que los problemas detectados en el proceso en ningún caso guardan relación con los escándalos e ineficiencias detectados en otros países, lo que habla bien de las capacidades nacionales.

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