¿Buenas cifras?

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SEÑOR DIRECTOR:

La inflación de agosto en Estados Unidos fue de solo 0,1%, bajando la cifra anual de 8,5% a 8,1%. Esto parece ser una buena noticia, sobre todo si la comparamos con datos de Chile (1,2% mensual y 14,1% anual). Sin embargo, no lo es.

La “core inflation” o inflación subyacente, que mide cómo se mueven los precios (sin considerar aquellos muy volátiles), no ha bajado; al contrario, aceleró. Y si sigue al alza, es probable que la inflación dure más tiempo de lo esperado, incrementando los riesgos de una persistencia inflacionaria.

¿Cómo puede afectar esto a Chile? Principalmente, mediante lo que hará la FED (el Banco Central de EE.UU.) para frenar esta inflación. Hace un mes, se esperaba que subiese su tasa de interés solo hasta un 3,7%; pero hoy, luego de varios discursos de su presidente y de la inflación subyacente ante mencionada, se espera que dicha tasa llegue a 4,4%.

Esto afecta a Chile principalmente mediante dos canales. Por un lado, mientras más tenga que subir la tasa la FED (y más se encarezcan los créditos de consumo y el financiamiento de las Pymes, entre otros), más brusco será el frenazo de EE.UU. y más probable una recesión. Y, por otro, cuando la FED aumenta la tasa se hace más atractivo tener inversiones en dólares. Así, la divisa estadounidense se aprecia y otras monedas, como la nuestra, se deprecian. Cuando esto pasa, todos los bienes que importamos se encarecen y se acrecienta el problema inflacionario, que es lo que ha estado pasando en Chile durante los últimos meses.

Es clave que las autoridades tomen en cuenta este contexto internacional a la hora de impulsar las transformaciones que estiman necesarias, poniendo énfasis en lo que dice relación con el realismo en aquel “realismo sin renuncia”.

Arturo Claro V.

Economista

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