Campaña xenófoba contra venezolanos



SEÑOR DIRECTOR

Llegué a Chile hace 14 años. Cuando me preguntaban si sentía discriminación, siempre respondí ¡jamás! De hecho, experimenté y vi el mejor trato hacia los extranjeros y hacia quienes llegaban buscando una nueva vida. Esos 14 años acabaron el fin de semana.

El domingo se viralizó un vídeo en que chilenos y venezolanos insultaban a las víctimas de Pinochet. Un grupo minúsculo, pero suficiente para provocar una irracional colectivización xenófoba de la culpa.

El espíritu de tribu movió con éxito hashtags en redes sociales tales como #FueraVenezolanosFascistas, con llamados a cancelar viajes en Uber si el conductor era venezolano, a no dar propina al repartidor o al mesero, a denunciar en Carabineros a vendedores de arepas y a rechazar la atención de venezolanos en tiendas. A las mujeres las llamaban "venezorranas" y pedían la expulsión de los "venecos", advirtiendo que los residentes votarían a la derecha. Un conocido actor en un tuit insultó a todos y vejó verbalmente a la activista Lilian Tintori. En suma, una fusión peligrosísima de fascismo e izquierda radical.

Garantizo a quienes animan la xenofobia que las manifestaciones odiosas que vieron no representan a los venezolanos en Chile y distan de lo que Venezuela hizo por los exiliados chilenos años atrás, acogiéndolos con solidaridad. Incluso fue un venezolano, el diplomático Diego Arria, quien sacó a Orlando Letelier de Chile para salvarle la vida.

Como venezolano estoy inmensamente agradecido por tener aquí libertad y vida. Como chileno nacionalizado me enorgullece ver a esta bella nación moverse solidariamente. No quiero que el odio la destroce.

Rafael Rincón-Urdaneta Z.

Director de Relaciones Internacionales y Asuntos Globales de FPP

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