Candidatura inviable
A pocas semanas de entregar el gobierno, el presidente Boric movió un alfil y logró recuperar algo de la iniciativa política perdida a partir de la noche misma de la elección de segunda vuelta. Efectivamente, el anuncio de que formalizaría la candidatura de la ex presidenta Bachelet a la Secretaría General de la ONU, con el apoyo de los gobiernos de Brasil y México, instaló un tema relevante y puso en una disyuntiva compleja a su sucesor.
“Sería un orgullo para Chile”, nos dicen, y algo de razón hay en la afirmación, aunque suena mejor de lo que es en realidad. Alguna contradicción evidente hay en el hecho que estas afirmaciones provienen de los mismos que hace solo unos pocos días nos decían que Trump había puesto fin al orden mundial basado en reglas, levantado después de la segunda guerra mundial. Si ello es efectivo, entonces es obvio que Naciones Unidas vive la mayor decadencia de su historia y resulta bastante dudoso que este sea un buen momento para que la encabece alguien que proviene de un país sin ningún poder, cuando las grandes potencias están reconfigurando, a golpes de mandoble, el sistema internacional.
Pero, más allá de todo eso, aunque estrechamente vinculado con lo mismo, no se requiere ser ningún especialista en relaciones internacionales para darse cuenta que Donald Trump no va a dejar pasar alegremente a una persona con la trayectoria política e ideológica de nuestra ex gobernante a este cargo, precisamente en este momento. Más aún, basta con mirar a quienes patrocinan la postulación para concluir que ella es, a lo sumo, un saludo a la bandera.
Madurar significa, en buena medida, tomar conciencia de que cada decisión entraña alguna pérdida, eso que los economistas definen como costo de oportunidad. No se puede criticar ácidamente a alguien como Trump, en la forma que ha hecho reiteradamente el presidente Boric, para luego esperar que tendrá su graciosa anuencia en un tema como este. Simplemente no es posible.
Esto es obvio, y el gobierno lo sabe, sólo así se entiende que la candidatura no se coordine con el presidente electo, ni que se presente con algún apoyo que le de un mínimo de viabilidad. Habrá que convenir que Lula y Sheinbaum no son precisamente los mejores “padrinos” frente al Estados Unidos de hoy. Nos dicen que nunca se ha vetado una candidatura, por lo que sería poco probable que ocurra. Sin perjuicio que aplicarle esos criterios a Trump es absurdo, bastarían unas pocas llamadas de Marco Rubio y la candidatura llegaría a su fin.
Todo esto nos lleva a la conversación de verdad. De lo que se trata aquí es de empezar a articular la oposición al próximo gobierno, de poner al presidente Kast ante la aparente disyuntiva de apoyar a una chilena o preferir alinearse políticamente con el candidato de otro país.
Sí, sería un orgullo, pero tanto como sería un agravio colocar a Chile detrás de una candidatura inviable, exponiéndonos a una derrota innecesaria, que sólo nos debilita y cuyo destino lo selló mucho más Boric que Kast.
Por Gonzalo Cordero, abogado.
Lo último
Plan digital + LT Beneficios por 3 meses
Comienza el año bien informado y con beneficios para ti ⭐️$3.990/mes SUSCRÍBETE