Cataluña y crisis en España
SEÑOR DIRECTOR
España está viviendo una nueva ola de protestas en Cataluña, en contra de las condenas recibidas por varios dirigentes que encabezaron el proceso de independencia, a quienes el Tribunal Supremo acusó por sedición y malversación, aunque sin llegar a sancionarlos por rebelión. Las protestas y la violencia son un escalón más en una historia de marchas, banderas, gritos, plebiscito, escritos y otras tantas formas de rebeldía, que muestran a un grupo decidido a iniciar una vida separada del estado español y fuera del orden constitucional vigente.
Lamentablemente, la polarización de posturas y la irrupción de una crisis profunda en la relaciones entre el gobierno de Cataluña y España son vistas bajo una excesiva primacía legal y judicial, en circunstancias que el problema parece ser principalmente político y cultural.
Es sensato exigir respeto por la Constitución y las leyes. Sin embargo, una nación está en serios problemas cuando un sector relevante -por las razones que sea- no tiene la voluntad de seguir siendo parte del mismo proyecto, unido por el pasado común, un presente que compromete y un futuro que debe enfrentarse en conjunto. Exactamente lo opuesto a aquello que desde hace años manifiesta públicamente la Generalitat y un sector considerable de la sociedad en Cataluña.
Quizá por eso la idea de España esté tan presente en el debate político y electoral actual, precisamente porque es un desafío central, que debiera estar resuelto hace mucho, pero que sigue siendo un problema político y cultural. Comprender esta realidad y enfrentar el desafío es la gran tarea de los estadistas y pensadores de España, así como del pueblo que comenzará a decidir el futuro nuevamente el próximo 10 de noviembre.
Alejandro San Francisco
Profesor Universidad San Sebastián y Universidad Católica
Director de Formación Instituto Res Publica
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