Deserción escolar



SEÑOR DIRECTOR

Sentirse de “brazos atados”, contemplar la tragedia y no saber qué hacer, despierta una combinación nociva de emociones negativas: ira, tristeza, miedo, ansiedad, se unen para formar impotencia o resentimiento.

El Ministerio de Educación acaba de reportar las cifras de deserción escolar 2020 y, si bien las cifras son más bajas que el peor escenario proyectado, el real impacto solo podrá verificarse cuando volvamos a la normalidad, y esto nos preocupa. El vínculo con la escuela y el aprendizaje de habilidades socioemocionales son claves para prevenir problemas de la conducta en el desarrollo de niños, niñas y adolescentes (NNA). Entonces, ¿qué podemos hacer?

La Universidad de Washington nos muestra, en el sistema Comunidades que se Cuidan, implementado en Chile por la Fundación, que varias problemáticas de la conducta en NNA, tienen en la base los mismos factores de riesgo. Si queremos transmitir a nuestros NNA el interés por la educación y el valor de volver a la escuela cuando todo pase, debemos ser para ellos “adultos significativos”, y esto ocurre cuando somos capaces de generar un entorno positivo de reconocimiento a los logros y esfuerzos, una comunicación fluida, si nos involucramos en lo que a nuestros NNA les apasiona. Así podremos construir factores protectores a la pérdida de interés por la educación.

Hemos estado trabajando en la diseminación de programas basados en evidencia de habilidades parentales y crianza positiva, los que se han piloteado e implementado en Senda y en la Subsecretaría de Prevención del Delito. Este tipo de programas y otros disponibles en la oferta pública deben llegar a la mayor cantidad de familias. Solo así podremos formar parte de la vida y las decisiones tan complejas que enfrenta esta generación de NNAs.

Raúl Perry Mitchell

Jefe de Programas de Fundación San Carlos de Maipo

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