Designación incomprensible

bárbara figueroa



SEÑOR DIRECTOR

Se ha oficializado el nombramiento de Bárbara Figueroa Sandoval como embajadora de Chile en Argentina, la más importante representación diplomática del país en el exterior. Lo primero que he hecho ante tal noticia es comparar entre los currículos de la señora Figueroa con el del actual representante de Buenos Aires en Santiago. La primera posee el título de profesora de Estado, fue presidenta de la CUT por nueve años y en la elecciones parlamentarias de 2009 se presentó como candidata a diputada por el Partido Comunista, empresa en la que fracasó. Igual suerte corrió su pretensión de ser electa convencional constituyente en la elección de 2021. Por otra parte, su simil argentino en Chile, Rafael Antonio Bielsa, es abogado constitucionalista, diplomático, político, escritor y poeta. Desempeñó el cargo de ministro de Relaciones Exteriores y en 2005 fue electo diputado por la provincia de Buenos Aires. Así las cosas, resulta incomprensible su designación.

Terminada la tarea anterior, realicé un rápido recorrido mental de los chilenos que conocí y que fueron embajadores en Argentina. Es más, con algunos de ellos trabajé muy directamente. Vinieron a mi memoria Conrado Ríos Gallardo, Hernán Videla Lira, Sergio Gutiérrez Olivos, Ramón Huidobro, Sergio Onofre Jarpa, René Rojas Galdámez, Edmundo Pérez Yoma, Luis Maira, Juan Gabriel Valdés y algún otro que se me escapa. También por esta razón, me parece preocupante.

La Constitución Política radica en la persona del Presidente de la República la responsabilidad de manejar las relaciones exteriores del país. Pese a ello, el ordenamiento jurídico y la historia diplomática del país pone sobre los hombros del ministro (a) de Relaciones Exteriores la obligación de ser la más cercana y última consejera del jefe de Estado en esta materia, y la encargada de ejecutar las órdenes de éste. De allí es que estimo que frente a este error, la ministra Urrejola tuvo en su momento la obligación de hacerle presente al Presidente Boric la inconveniencia de la designación de la señora Figueroa y, luego, cuando las reacciones en Chile y en Argentina fueron de absoluto rechazo, debió haber insistido en echar pie atrás y pedirle a la beneficiada dar un paso al costado.

Demetrio Infante Figueroa

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