Doble faz de malnutrición



SEÑOR DIRECTOR

Chile está en una carrera contra el tiempo para frenar el avance de la malnutrición en todas sus formas, frente a cifras de pobreza por ingresos de 34% (CEPAL, 2021) y el cambio climático. Durante 2020, un 2,2% de los hogares en Chile experimentó hambre y atrás podría quedar la extraordinaria disminución de la desnutrición crónica que, en decenios pasados, tuvo Chile: en 2012, el retraso del crecimiento afectaba a un 2% de los menores de cinco años (FAO, 2020), mientras que, en 2020, esta cifra se acercaría a un 5,9% (Junaeb, 2021).

Sin embargo, la malnutrición en Chile tiene una doble cara: Junaeb reportó que poco más de la mitad de los escolares del país tenía exceso de peso en 2020. ¿Cómo se explica la duplicidad de este fenómeno? Una de las respuestas estaría en las dificultades para acceder a suficientes alimentos nutritivos e inocuos, lo cual podría encontrar una explicación en el costo de las dietas saludables en Chile: constituiría el 50,4% del gasto diario promedio, según paridad de poder adquisitivo (FAO, 2020).

A fines de 2020, uno de cada 10 hogares enfrentó inseguridad alimentaria: dificultad para acceder a suficientes alimentos nutritivos (PNUD, INE, MDSyF, 2020). La mayor prevalencia de la inseguridad alimentaria en hogares fue registrada en aquellos con jefatura femenina (12,4%), en la macrozona sur (15,3%) y en el quintil de menores ingresos (20,4%).

Para mejorar la seguridad alimentaria, hacemos un llamado a los constituyentes, a los gobiernos regionales, municipalidades, parlamentarios y otros sectores de la sociedad, a trabajar por aumentar la disponibilidad y el acceso a alimentos saludables como frutas, verduras, legumbres, y productos del mar, para poblaciones rezagadas.

Eve Crowley

Representante de la FAO en Chile

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