Educación y cambio climático



SEÑOR DIRECTOR

¿Cómo aprovechar la experiencia vivida en esta pandemia para articular las transformaciones necesarias hacia una educación de calidad? Una educación integral y resiliente que prepare a docentes, niños, niñas y jóvenes como agentes de cambio en un contexto de urgencia climática.

Acaba de terminar la COP26, una cumbre sin precedentes ya que, por primera vez, se puso en el centro de la discusión la importancia de la educación para luchar contra el cambio climático y alcanzar un futuro sostenible.

Es de suma urgencia entablar una conversación entre las instituciones que apoyan la gestión educativa -públicas, privadas y de la sociedad civil- para generar estrategias que desarrollen habilidades adaptativas y una nueva conciencia que responda a las demandas de este siglo.

La educación no puede estar al margen si del futuro del planeta se trata, ni mantener una visión solamente académica si vivimos crisis climáticas, sociales y culturales profundas. La necesidad de garantizar una educación de calidad sobre el cambio climático coloca en primera línea el rol clave que desempeñan los docentes para actuar contra este fenómeno global.

Para ello, es crucial el desarrollo de políticas públicas que sintonicen con este propósito y un currículum flexible que permita establecer un nuevo contexto de aprendizaje enfocado en las competencias para el siglo XXI. Se debe priorizar la formación ciudadana donde la educación integral permita activar los vínculos necesarios para un desarrollo de conciencia individual y colectivo frente a esta crisis.

Carolina Albornoz Narváez

Directora ejecutiva

Fundación Caserta

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