El asilo contra la opresión
SEÑOR DIRECTOR:
El 4 de diciembre de 2000, la Asamblea General de Naciones Unidas proclamó el 18 de diciembre como Día Internacional del Migrante, ante el aumento de los flujos migratorios en el mundo. A 22 años de dicha resolución, sigue tan vigente como urgente visibilizar la humanidad de la experiencia de la movilidad humana.
En las últimas décadas, nuestro país ha conocido de manera más profunda lo que es la migración, este fenómeno que abarca desde la experiencia de movilidad voluntaria a la realidad del desplazamiento forzado al que cientos de miles de grupos familiares se ven confrontados. Sin embargo, tenemos aún diversos desafíos para poder pasar de una sociedad receptora a una sociedad de acogida.
En nuestro contexto país, donde hace días se ha firmado un acuerdo para continuar un proceso constituyente que nos dé un nuevo contrato social para una sociedad más cohesionada, no podemos ni debemos olvidar a quienes se han integrado a nuestra sociedad como migrantes con miras y sueños de un mejor futuro para sus hijos e hijas.
Tenemos una oportunidad para soñar con una nueva Constitución que encarne la sociedad que proclamamos en nuestro himno: ser el asilo contra la opresión.
A las víctimas de esa opresión nos hemos comprometido a proteger; pero de nada sirve firmar tratados internacionales, si seguimos siendo un país que no honra aquello que ha pactado. Las personas en contexto de movilidad tienen derecho a que se las escuche, que se considere su petición y que se tramite conforme a los méritos del caso y al derecho establecido.
Pero también la pobreza es opresión, cuando estados fallidos expulsan a miles de personas por condiciones inhumanas de vida. No podemos ni debemos olvidar que nuestra región es de las más desiguales en el mundo y que muchos y muchas han llegado buscando nuevas oportunidades y formas de contribuir.
Esperamos sea esta fecha un recordatorio a los gobiernos del continente, que sin un plan conjunto acordado e implementado, no podremos enfrentar debidamente la crisis humanitaria que ha golpeado nuestra región, pero por sobre todo, que sea una fecha de reconocimiento de la migración como un fenómeno social, enfocando la reflexión desde la exclusión o la acogida, finalmente eso también habla de nuestra humanidad como sociedad.
Andrea Espinoza Morales
Directora Social del Servicio Jesuita a Migrantes
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