El desafío fiscal

La pandemia y el estallido dejan al país endeudado, con más pobreza, inflación y desempleo. En diciembre se pagaría el último IFE, en el que el gobierno se gasta aproximadamente un 1% del PIB al mes. Se requerirá mucha fortaleza para recuperar el balance fiscal



Chile ha empobrecido en los últimos años. El estallido y la pandemia han tenido un efecto importante en las arcas fiscales y en el ingreso de las personas. El Gobierno Central es deudor neto, y las estimaciones de la Dirección de Presupuesto indican que esta llegaría a niveles cercanos al 40% del PIB en el 2024-25. Esto implica que el espacio fiscal es muy acotado para enfrentar las eventualidades, como brotes del Covid, así como para soportar mayores déficits fiscales.

Al mismo tiempo, la tasa de desempleo en el último trimestre es de 8,4%. La inflación anual en octubre es del 6%, muy por sobre la meta del Banco Central. Los retiros de los fondos de pensiones por montos cercanos a 20% del PIB representan una importante baja del ahorro privado. La pobreza aumentó entre el 2017 y 2020, pasando de 8,6% a 10,8% de la población, lo que implica que hay aproximadamente 500.000 más personas en situación de pobreza.

La pandemia y el estallido dejan al país endeudado, con más pobreza, inflación y desempleo. En diciembre se pagaría el último IFE, en el que el gobierno se gasta aproximadamente un 1% del PIB al mes. Se requerirá mucha fortaleza para recuperar el balance fiscal, y responder a las necesidades de la población, así como a los desafíos que establezca la eventual nueva constitución. Los programas de gobierno de los candidatos que pasaron a la segunda vuelta no se hacen cargo de este desafío, y de no mediar cambios, profundizan el desbalance fiscal.

El programa del candidato Boric propone aumentar la recaudación en 8 puntos del PIB, donde 1,5 sería por impuestos al patrimonio, 1 por impuestos verdes y combustibles, 1 por royalty, 1 por impuesto a la renta, 1 punto por disminución de exenciones y 2,5 puntos por disminución de la evasión y elusión. De acuerdo a las estimaciones de su programa, este costaría también 8 puntos del PIB y se alcanzaría un equilibrio fiscal en 8 años. A este gasto proyectado habría que añadirle el costo de condonar las deudas educativas anunciado, cuya potencial implementación y costo no ha sido clara. Ahora bien, si la implementación del programa comienza con un aumento del gasto, y el aumento de la recaudación se da posteriormente, esto generaría un aumento temporal del déficit. Por otro lado, si el aumento de recaudación proyectada no ocurre en la práctica, y el gasto no se ajusta, el aumento del déficit sería permanente. Al mismo tiempo, un aumento de la recaudación de 8 puntos del PIB sería un resultado anormal en las trayectorias que se observan de aumentos de impuestos con los instrumentos establecidos en el programa del candidato Boric.

El programa del candidato Kast propone disminuir el impuesto a las empresas en 10 puntos porcentuales, integrar 100% el sistema tributario, bajar el IVA en 2 puntos porcentuales y bajar las contribuciones. Estas rebajas significan una disminución de la recaudación de cerca de 3,5 puntos del PIB. Por el lado del gasto, el programa señala que habría un aumento del pilar solidario y un impuesto negativo al ingreso, lo que generaría un aumento de gasto fiscal. El programa propone al mismo tiempo una disminución de la dotación de personas en la administración pública, cierre de programas mal evaluados, disminución de número de ministerios y parlamentarios, entre otras medidas. El programa no cuantifica las disminuciones de gasto descritas, pero el orden de magnitud esperado no se condice con las disminuciones de impuestos propuestas. El programa del candidato Kast asume crecimiento de 5%-7% de manera de generar un balance fiscal. Este crecimiento esta muy por sobre las proyecciones del Banco Central para los próximos años, que se encuentran entre 1% y 2,5%. Asimismo, supone que la disminución de los impuestos generaría tal aumento del crecimiento que la recaudación fiscal aumentaría. Esta hipótesis no se encuentra respaldada empíricamente.

Así, el desafío de la consolidación fiscal no encuentra respuesta en los programas presidenciales de los candidatos que pasaron a la segunda vuelta.

- La autora es Profesora Titular, Instituto de Economía, Universidad Católica

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