El IPOM no es solo proyecciones

A partir de diciembre el Banco Central publicará nuevos datos sobre la actividad económica



SEÑOR DIRECTOR

El IPOM es un instrumento de información que utilizan todos los bancos centrales para, en lo fundamental, comunicar su política monetaria y la consistencia de ésta en un escenario de mediano y largo plazo, junto a proyecciones de las principales variables macroeconómicas. En el último tiempo, el análisis del IPOM se ha ido moviendo más a discutir la validez de sus proyecciones que al encuadre macroeconómico de mediano plazo.

En este contexto, no sorprende que el anuncio que la economía crecería en el rango de 6%-7% anual este 2021 sea una muy buena noticia destacada por todos los medios; sin embargo, nada se dice del fuerte desequilibrio fiscal que está incubando nuestra economía y que con seguridad afectará más temprano que tarde este encuadre macroeconómico. La pregunta es por qué se produce esto, tal vez porque el mismo Banco Central en sus IPOM se ha concentrado más en la coyuntura que en el mediano plazo.

En particular, dedicarle solo algunas líneas del informe a lo que se espera del contexto fiscal no es correcto. Es más, es prioritario que en su análisis de mediano plazo comience a considerar el real impacto que tiene el desequilibrio fiscal. No resulta convincente el supuesto que utiliza, por cuanto asume que el impulso fiscal se irá retirando en la medida que la emergencia sanitaria ceda y se avance en la consolidación fiscal. Este supuesto no puede estar más alejado de la realidad, ya que la demanda por mayor gasto social ha ido en un aumento y no cabe duda que la futura discusión constitucional elevará esta demanda, dificultando aún más el alcanzar la anhelada sostenibilidad fiscal. En definitiva, el escenario macro de mediano plazo que supone el BC minimiza el desequilibrio fiscal, aspecto que es importante por cuanto puede terminar afectando el principal activo que posee nuestro instituto emisor, la credibilidad en su meta de inflación.

En la coyuntura, en tanto, todo indica que el IPOM estaría haciendo una muy buena lectura de cómo se ha ido desarrollando el escenario de corto plazo, incluso si consideramos el efecto de las recientes medidas de mayor restricción de movilidad anunciadas por la autoridad. Esto, por cuanto gran parte de la proyección de crecimiento del BC se juega en el segundo semestre, donde además del buen desempeño externo, el país ya gozaría de la ansiada inmunidad de rebaño y, por tanto, es probable que la totalidad de los sectores productivos ya operen con normalidad. Sin embargo, el escenario del BC queda vulnerable al contexto político, por cuanto asume que este se mantendrá dentro de los cauces institucionales. La probabilidad que no siga estos cauces, lamentablemente, no es baja, afectando con ello el punto más débil de todo este proceso, que es la recuperación de la inversión y con ello del empleo.

Patricio Rojas

Economista

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