¿El renacer del euro?

Es esperable que en el mediano plazo el euro se fortalezca respecto al dólar global, fortaleciendo también su posición como moneda de elección en las transacciones de divisas que actualmente lidera la moneda estadounidense, aunque no necesariamente superará a esta última, puesto que en el horizonte hay mucha incertidumbre aún.



Hace unos años, la aprobación del referéndum del Brexit arrojaba un balde de agua fría a la Unión Europea, y el difícil proceso para concretar la salida de Reino Unido daba un mayor estrés a las tensas relaciones de la unión económica y monetaria en Europa.

La pandemia del COVID-19 definitivamente contribuyó a empeorar mucho más la situación. A pesar del protagonismo que actualmente alcanza el continente americano respecto a muertes y contagios, Europa en su momento lo pasó muy mal, plasmado en que aún países como España, Italia y Reino Unido lideran los números de muertos por millón de habitantes y de acuerdo con las proyecciones del WEO de Junio del Fondo Monetario Internacional, la región europea será la más afectada el 2020 con una caída del PIB de 10,5%.

Ante tales eventos, la política monetaria y fiscal no han demorado en actuar. En conjunto con diversas medidas anunciadas por los gobiernos de cada país, el Banco Central Europeo ha impulsado un ambicioso programa de política monetaria no convencional basado en una expansión cuantitativa ante la imposibilidad de seguir bajando la tasa de política monetaria, que ya se encuentra en 0%. Aún así, los esfuerzos parecían insuficientes y los mercados poco a poco iban perdiendo la confianza.

Sin embargo, esta semana se aprobó un acuerdo histórico para alcanzar la recuperación del bloque, que alcanza un inédito monto de 750.000 millones de euros, prácticamente 3 veces el PIB de Chile, y que se distribuirá en forma de subvenciones por 390.000 millones de euros y 360.000 millones restantes en préstamos. Esto marca un hito en la historia, puesto que es la primera vez que se llega a un impulso fiscal de tal magnitud y aplicado no solo para un país soberano, sino para un conjunto de estos.

Lo anterior vuelve a abrir una antigua discusión sobre la necesidad de contar con un ministro de finanzas de todo el bloque, como ocurre con el Banco Central Europeo, quien finalmente es el que coordina la política monetaria de la región. Adicionalmente le da un impulso a una unión que en los últimos años se había desgastado por el comportamiento fiscal irresponsable de algunos miembros, lo que hacía que otros sintieran que llevaban todo el peso.

Con todo, también es parte de una emblemática victoria para Angela Merkel, quien ya está en los últimos momentos como canciller alemana y que detrás de sí deja una buena unión. A pesar de aquello, el plan siembra dudas en algunos economistas respecto a cómo se retribuirán ciertos pagos o cómo el nivel de deuda de varios países alcanza niveles más que preocupantes.

De este modo, aunque no exento de polémicas, este evento junto con los anuncios de los avances de vacunas contra la pandemia en Reino Unido, Estados Unidos y Rusia, le han dado un impulso más a los índices bursátiles que han operado positivos desde que se anunció el paquete fiscal, con una Europa marcada por el levantamiento de las medidas de confinamiento y algunos rebrotes en ciertas regiones, lo que recuerda que el desafío aún está presente.

El mayor protagonismo que tomará el euro en adelante, alicaído en los últimos años respecto al dólar, es indudable. De este modo, es esperable que en el mediano plazo el euro se fortalezca respecto al dólar global, fortaleciendo también su posición como moneda de elección en las transacciones de divisas que actualmente lidera la moneda estadounidense, aunque no necesariamente superará a esta última, puesto que en el horizonte hay mucha incertidumbre aún.

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