Fondos de pensiones: llegó el momento de sincerar la discusión

Es crucial que en la discusión sobre la reforma al sistema de pensiones, se aclare si se buscará preservar el principio de que los trabajadores son los propietarios de los fondos, o si lo que se busca es la confiscación de los recursos por parte del Estado.



Luego de los tres retiros de fondos previsionales, las bases del sistema previsional están en duda. Hasta ahora el uso de fondos previsionales individuales ha sido para proporcionar liquidez a sus respectivos dueños (los trabajadores) y como sustituto de apoyo fiscal directo. Pero también es evidente que para algunos de quienes pretenden traspasar los ahorros previsionales al Estado para financiar un nuevo esquema previsional u otros gastos fiscales, los retiros buscaban desguazar el sistema de AFP.

El interés suscitado en algunos por la propuesta del diputado Jorge Alessandri (UDI) de autorizar el retiro del 100% de los fondos individuales administrados por las AFP es evidencia de la inquietud que existe en los titulares de ahorro previsional, tras los retiros y propuestas de estatización de fondos sugeridos por diversas candidaturas presidenciales, reforzando la hipótesis de que muchos afiliados al sistema que efectuaron los retiros parciales autorizados lo hicieron solo para acotar un posible riesgo expropiatorio.

Sería altamente conveniente para el país que estas incertidumbres que inquietan a quienes tienen fondos previsionales se aclaren; porque es injusto que deban temer ser afectados en el patrimonio constituido por años, con gran esfuerzo, y porque las dudas involucran aspectos esenciales para el desarrollo futuro del sistema previsional y del país.

Para los dueños de ahorros previsionales es claro que su patrimonio sería afectado con propuestas abiertamente expropiatorias o con aquellas, como la que apoyara la presidenta del Senado, en que se entregarían estos fondos previsionales al Estado a cambio de un reconocimiento de los aportes individuales en cuentas nocionales. Donde las cuentas nocionales son parte del sistema previsional (Suecia, por ejemplo), el retorno imputado en dichas cuentas es definido en función de las posibilidades financieras del Estado. En Chile, donde el Fisco va a estar sometido a fuertes presiones por gasto, las cuentas nocionales son un riesgo evidente de pérdidas patrimoniales para quienes redujeron por años sus remuneraciones para financiar su vejez.

También debe sincerarse si lo que se busca es eliminar el funcionamiento de la capitalización individual como componente relevante del sistema previsional o si, como se presenta a la opinión pública, se trata solamente de sacar de la operación de este sistema a las AFP. Pueden estudiarse fórmulas alternativas al funcionamiento actual en base a las AFP, que mantengan la destinación exclusiva de los fondos previsionales a financiar pensiones de vejez y sujetas a las regulaciones que preserven la rentabilidad e integridad con que hoy se manejan esos ahorros. Lo que no debe continuar es el deterioro en la confianza sobre la intangibilidad de los fondos previsionales si verdaderamente se valora la capitalización individual como pilar significativo del sistema previsional.

Cuando se avecinan elecciones y cerca de seis millones de afiliados al sistema previsional mantienen saldos considerables en sus cuentas, la discusión real ha aflorado y es hora de las definiciones. La discusión ha pasado por distintos momentos, primero desde el “No más AFP”, en la idea de que las administradoras lucraban con estos fondos sin beneficios reales para los trabajadores, para luego dar pie a una escalada de retiros -justificándolo en que los trabajadores son los propietarios de los fondos y tienen derecho a disponer de ellos-, para transitar a propuestas que apuntan a una confiscación de los recursos. Ante esta disparidad de señales, el debate sobre una reforma previsional no solo debe apuntar a hacerse cargo de cómo corregir las falencias del actual sistema, que no ha sido capaz de brindar buenas pensiones para la mayoría, sino también a sincerar entre quienes, no obstante los cambios profundos que haya que introducir, están por mantener el principio de que los ahorros seguirán siendo propiedad de los trabajadores, versus aquellos cuya verdadera intención es desmantelar el sistema para confiscar los fondos.

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