Fortalecer la intermediación política



SEÑOR DIRECTOR

Estas semanas hemos visto anunciar la norma relativa a las organizaciones políticas en la Comisión ad hoc de la Convención Constitucional. Además de observar una falta de elementos sustantivos respecto a las características de estas instituciones de intermediación política, llama la atención la asimilación de los movimientos político-sociales a los partidos políticos. Esto, a pesar de que no existe una definición clara de qué es cada cual, y de que los movimientos contarían con una flexibilidad mayor a la de los partidos, por cuanto se podrían organizar en todos los niveles del territorio nacional, entre otros.

Ante la crisis de representación que vivimos, se requiere fortalecer un sistema de representación y una organización contralora de los procesos electorales, pero muy poco se ha dicho de ambas. Es más, la solución a la crisis de representación dista mucho de las posibilidades de continuar fragmentando el sistema de partidos, por muy sexy que parezca. La política consiste en la necesidad de ponerse de acuerdo en metas sociales compartidas, no en hacerse cargo de las individualidades de grupos al más puro estilo gremial y corporativista.

Es importante y necesario superar la emocionalidad y los simbolismos a la hora de repensar el sistema político chileno, porque se pierde el objetivo de reparar la democracia. Pero varias de las medidas planteadas por algunos convencionales apuntan en un sentido contrario. De no poner más atención a la evidencia comparada, las consecuencias sobre la democracia podrían ser irreparables.

Javiera Arce-Riffo

Cientista Política. Red de Politólogas

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