Funcionario público, funcionario de gobierno




SEÑOR DIRECTOR

Se aproxima un cambio de gobierno donde el color político de la coalición del Presidente de la República que asume es distinto al del actual Mandatario. Como es sabido, la alternancia en el poder le hace bien a la democracia y a la política.

Ahora bien, existe una serie de funcionarios que con toda seguridad serán desvinculados de sus cargos. Algunos de ellos por ser de exclusiva confianza, lo cual es absolutamente razonable; pero otros serán servidores que han hecho en la administración pública su vida profesional, situación que debiera ser ponderada por las nuevas autoridades.

Más allá de la certeza que entrega la “confianza legítima”, la cual aporta tremendamente a la estabilidad en el empleo público, se hace necesario eliminar la caricatura del operador político instalada en las últimas elecciones presidenciales por algunas candidaturas, que si bien ha existido y existe, con los años se ha ido reduciendo sustantivamente, en un contexto de profesionalización de la gestión pública.

Quienes sirven profesionalmente en la administración del Estado son en su mayoría funcionarios de carrera, comprometidos con la función pública más allá del gobierno de turno. Es de esperar que el nuevo gobierno, el cual viene precedido de una serie de mensajes sobre cambios de paradigma, desarrolle un enfoque distinto en este caso, trabajando con las y los mejores en la burocracia administrativa, más allá de haber servido o haber sido nombrado en un gobierno de otro color político.

Daniel Burgos Bravo

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