Ignorancia coñete

bancos


SEÑOR DIRECTOR:

La ignorancia no es coñete, lamentablemente. Es abundante y cuando penetra los espacios de poder, es extremadamente peligrosa. La ignorancia es, en muchos casos, un pecado de juventud, que a veces se cura con el paso de los años. Aunque hay que reconocer que algunos no se mejoran nunca. Por eso, siempre fui contrario a que se rebajara la edad para ejercer el máximo cargo de la nación.

Casi todos fuimos muy ignorantes de jóvenes, lo que es natural, y nos mejoramos con los años. Pero a veces ya es tarde para reparar el daño que se causa cuando se habla de lo que no se sabe o, peor aún, cuando se hace lo que no se conoce.

No estaría de más saber que los bancos son regulados, que no se mandan solos, que administran la plata de terceros que confían en ellos y que existen las llamadas “normas de Basilea”, que uniforman su actividad en todo el mundo. No pueden funcionar sobre la base de ser “paleteados”.

Julio Dittborn C.

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