Las ciudades enfrentadas a la extinción o la sobrevivencia

aluvión arica y parinacota



SEÑOR DIRECTOR

Las mayores responsables de esta urgencia climática son las ciudades, ya que producen el 70% de los gases efecto invernadero y consumen casi el 80% de la energía producida en el planeta. Las ciudades han provocado indiscutiblemente el problema, pero también son la solución. Comprender esto ha resultado inexplicablemente difícil, y aun cuando Chile ha asumido compromisos nobles para reducir sus emisiones y alcanzar la carbono neutralidad al año 2050, todo este esfuerzo del país solo significaría aportar 0,25% a la solución al problema global.

Sin embargo, y paradójicamente, Chile es uno de los países que recibirá el mayor impacto de los insospechados efectos del cambio climático: la sequía, la falta de agua para el consumo humano, la desaparición de economías rurales, de lagunas, glaciares y humedales, las repentinas marejadas o los mega incendios forestales, entre otros.

Como Consejo Nacional de Desarrollo Urbano (CNDU) estamos alarmados, pues es necesario actuar ahora con acciones concretas para construir ciudades que eviten lo que parece inevitable. Avanzar a urbes carbono neutrales y resilientes para protegerse de los trastornos climáticos, debería ser una urgencia nacional, aun cuando esto pueda ser lento y quizá demasiado tarde, pero es la única opción si queremos evitar lo peor.

Las orientaciones para construir ciudades carbono neutrales y resilientes han sido foco central de las propuestas del CNDU. En efecto, ellas abordan diversas materias, pero en particular han sugerido avanzar en una planificación urbana verdaderamente efectiva, derribando múltiples obstáculos normativos que impiden en la actualidad diseñar planes reguladores con enfoque en la urgencia climática.

Lo anterior nos obliga a encender la alerta máxima, para reafirmar que la ciudad es una extraordinaria “nave” que ha permitido la evolución de la humanidad, y que de ella depende la sobrevivencia de la sociedad como la conocemos hoy. Pero, también, hay que ser realistas y advertir que las ciudades podrían transformarse en el “vehículo” de nuestra propia extinción, si no actuamos.

Sergio Baeriswyl Rada

Pdte Consejo Nacional de Desarrollo Urbano

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