Lecciones para el debate constituyente

La Constitución. Foto: Pablo Ovalle Isasmendi / Agencia Uno.

Cuando el país se apresta a elaborar una nueva Constitución es valioso analizar la situación de inestabilidad política y económica que enfrentan países vecinos al momento de evaluar algunos de los cambios que se quieren introducir.




Chile iniciará el próximo año un proceso inédito de elaboración de una nueva Constitución a partir de una Convención Constitucional elegida íntegramente por la ciudadanía. En este camino, serán varios los desafíos que los constituyentes deberán enfrentar para producir, en un plazo máximo de 12 meses, una nueva Carta Fundamental. Por eso, al momento de debatir sobre las reformas que el nuevo texto introducirá es valioso tener en cuenta algunos ejemplos cercanos. En momentos en que, por ejemplo, se discute sobre la conveniencia de modificar el sistema político, impulsar un modelo unicameral o terminar con la autonomía del Banco Central, entre otras transformaciones, los sucesos del último tiempo en algunos países vecinos ofrecen elementos interesantes a considerar.

La reciente crisis peruana, por ejemplo, motivó numerosas comparaciones con lo sucedido en Chile hace unos meses. Pero lo realmente relevante en ese caso es analizar los factores que llevaron a ese país a enfrentar el escenario actual. El martes de la semana pasada juró el cuarto presidente en cuatro años y el tercero en cosa de días, y más allá de las acusaciones de corrupción que llevaron a la destitución del expresidente Martín Vizcarra, lo sucedido responde a problemas estructurales más profundos. Cuando en Chile algunos proponen avanzar hacia un sistema semipresidencial y mirar como ejemplo el modelo francés, es importante también tener en cuenta lo sucedido en Perú. Ahí rige precisamente un sistema semipresidencial que, unido a la descomposición de los partidos políticos, el caudillismo regional y la instauración de un esquema unicameral, derivó en el enfrentamiento permanente entre Ejecutivo y Legislativo que tiene bloqueada a la política peruana. A la luz de lo sucedido en el último tiempo en Chile, avanzar por ese camino plantea riesgos que deben ser sopesados.

Pero si Perú nos advierte de los peligros políticos que puede enfrentar un país si favorece un sistema electoral que incentive la fragmentación de los partidos políticos y a la vez instaura un modelo que puede derivar en el bloqueo permanente entre los distintos poderes del Estado, el caso argentino ofrece valiosas lecciones en el ámbito económico. El país pasó de ser una de las principales economías del mundo en la primera mitad del siglo pasado, a una nación en crisis económica permanente. El actual modelo asistencialista y el peso excesivo del Estado en la economía ha ahondado los desequilibrios fiscales y dilatado los ajustes necesarios que favorezcan una sólida recuperación. Pese a que la ley orgánica del Banco Central argentino lo define como una entidad “autárquica” en los hechos ha estado lejos de operar en forma autónoma. Ello no solo lo ha convertido en otro brazo más de la política económica del gobierno de turno, sino que ha minado su labor como promotor de la “estabilidad monetaria” y “financiera” del país.

Tal como el caso peruano entrega lecciones sobre los peligros de la descomposición del sistema político, el caso argentino evidencia la importancia de contar con instituciones autónomas que ayuden a cuidar los equilibrios fiscales y no cedan a presiones populistas. El manejo irresponsable de los recursos fiscales termina generando en los países un círculo vicioso del cual es muy difícil salir.

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