Litio, consumidores y libre competencia



SEÑOR DIRECTOR

Se ha cubierto la discusión planteada en torno al acuerdo extrajudicial suscrito por la Fiscalía Nacional Económica, mediante el cual se aceptó la compra por parte de la compañía china Tianqi del 24% de las acciones que la empresa Nutrien posee en SQM, a cambio de ciertas medidas conductuales que, a todas luces, son insuficientes.

Pero poco se ha hablado de que, de aprobarse tal operación, los tres principales productores del litio a nivel mundial (Tianqi, Albemarle y SQM), en vez de competir, tendrán el monopolio de la producción chilena, siendo que las dos primeras ya son socias en Australia.

Tampoco se ha mencionado de manera suficiente el hecho que Chile posee las mayores reservas del planeta de dicho mineral blanco, con más del 48%.

Pero lo que parece aún más grave es que, bajo el manto de una mera discusión entre particulares, se ha soslayado la importancia que para nuestro país y el mundo tiene y tendrá el litio, para los consumidores, el emprendimiento y la investigación. Las baterías de celulares, tablets y computadores lo contienen, y también diversas aleaciones de metal, e incluso medicamentos destinados a patologías psiquiátricas. Es más, la electromovilidad, que ya es un hecho en Chile, se basa fuertemente en el litio.

Las autoridades deben tener presente estas consideraciones al momento de determinar quién explota el mineral, quién podrá comprarlo, cuáles son los beneficios económicos para el país, cuánto será destinado a empresas que puedan investigar y desarrollar nuevos negocios y de qué manera los consumidores se verán favorecidos por la competencia en este mercado.

Mario Bravo Rivera

Comenta

Los comentarios en esta sección son exclusivos para suscriptores. Suscríbase aquí.