Los riesgos de otro 10%



SEÑOR DIRECTOR

En el libro “Las cenizas de Ángela” (1996), Premio Pulitzer, autobiografía del escritor Frank McCourt, transcurre una escena en la cual la familia, sumida en la dura pobreza irlandesa de los años 30, enfrenta el frío y crudo invierno. Sin dinero para adquirir leña, comienzan a quemar la madera de su vivienda; al principio fueron pisos y paneles, pero cuando se agotaron, cortaron una viga esperando que nada ocurriera. Sin embargo, se vino parte del techo abajo, agravando la precaria vida familiar.

El ahorro en cuentas individuales es una “viga” estructural en todos los sistemas previsionales modernos, de hecho, ha sido muy relevante para compensar los efectos del envejecimiento poblacional. Adicionalmente, ha sido un factor fundamental para los mercados financieros y el desarrollo económico. Un beneficio palpable para las personas y empresas en nuestro país ha sido el vasto acceso al crédito. En efecto, las tasas de interés y plazos de créditos hipotecarios en Chile son comparables a países desarrollados y una excepción en América Latina, donde dichos préstamos son usualmente en dólares y a plazos cortos.

El debate del cuarto retiro de 10% se da en circunstancias donde más de cuatro millones de personas han quedado sin saldo previsional, lo que hace inferir que los más vulnerables ya no tienen fondos en sus cuentas. En consecuencia, su efectividad puede ponerse razonablemente en duda, más aún, en un contexto de clara recuperación económica y donde ya existen instrumentos que focalizan la ayuda a las familias más necesitadas.

Abrir una vez más el cofre de los recursos previsionales puede resultar extremadamente tentador y popular. Son ahorros obligatorios que están, por principios de seguridad social, fuera del alcance de las personas. Sin embargo, al igual que la casa de los McCourt, hay un límite en el cual se comienzan a “quemar las vigas estructurales de la economía”. En este caso, se crean innecesarios compromisos futuros del Estado para sufragar un mayor gasto en pensiones; se reducen las posibilidades de acceso financiero a personas y empresas, dentro de éstas, los créditos hipotecarios; y se disminuyen recursos disponibles para inversión y, por tanto, también el PIB de tendencia. El resultado lo sabemos: una mayor dificultad para atender las crecientes demandas sociales de la población.

Álvaro Clarke de la Cerda

Presidente ICR Chile

Ex subsecretario de Hacienda

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