Memento fiscal
El thriller “Memento”, del director Christopher Nolan, narra la historia de Leonard, un hombre con amnesia anterógrada (impedido de formar nuevos recuerdos) que, en la búsqueda del asesino de su esposa, se apoya con fotos y tatuajes para recordar su promesa de venganza.
La discusión pública parece similar: la trifulca hoy se centra en el recorte de US$6.000 millones en 18 meses que implementaría el Presidente Kast: plazo y monto parecen exigentes, pero su correcta evaluación requiere recordar a lo menos 7 elementos que, por culpa de un golpe en la cabeza, tal como al protagonista de Memento, hemos olvidado.
1. Llevamos casi 2 décadas de déficit estructural de 2% del PIB promedio (unos US$7.000 millones al año). Si no queremos arriesgar el techo de deuda de 45% del PIB se debe cerrar la brecha ya. Seguir supliendo déficits con deuda implicará pagar más intereses y contar con menos recursos para políticas públicas. Recordemos que el CFA ya alertó la probabilidad de exceder este techo en 2027.
2. Se requiere cerrar el déficit fiscal, como también generar superávits para reconstruir el FEES. Hay que recordar que el FMI ya recomendó acumular entre 5 y 7% del PIB: hoy apenas hay un 1%.
3. Se debe eliminar la distorsión por el alto impuesto a las empresas para reducir sus desincentivos a invertir en Chile. Recordemos que ya la Comisión Marfán estimó que el aumento que ha registrado este impuesto desde el 2000 nos ha costado casi 8 puntos de PIB.
4. Aún no se aclara la real situación de las finanzas públicas al 2025. Recordemos que no se legisla aún el reajuste del sector público y que a fines de enero el gobierno informará sobre los compromisos devengados no pagados, así como de la ejecución de ingresos y gastos del 2025.
5. Generar estos recursos no sólo se logra reduciendo el gasto, también con mayores ingresos, pero cuando desde los 90 llevamos casi una reforma tributaria cada 2 años, no podemos seguir planteando subir impuestos. Por tanto, sólo queda recortar gasto.
6. El impacto de la reducción del gasto en el crecimiento dependerá de la velocidad y de dónde se aplique. No es lo mismo reducir en salud que en programas de capacitación Sence, con cursos de baja calidad, escasa fiscalización y débil empleabilidad. Se deben recortar gastos innecesarios, duplicados o mal focalizados.
7. El recorte no está aislado, sino inmerso en un programa con propuestas que debieran generar efectos positivos en la inversión y el empleo y, por tanto, en el crecimiento. La economía depende principalmente del gasto privado, no del público. Así, si el nuevo gobierno mejora las expectativas privadas, el crecimiento podría más que compensar el efecto del menor gasto público. Hay que recordar lo que ya pasó en los gobiernos de Piñera 1 y Bachelet 2: en el primero, el gasto creció 4,6% mientras la economía lo hizo al 5,4%, pero en el segundo, el gasto se aceleró a 5,6% mientras que el crecimiento se redujo a 1,8%.
A la luz de todo lo anterior, los US$6.000 millones parecen poco...
Por Macarena García, economista senior LyD
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