Obstinación vs. sentido común



SEÑOR DIRECTOR

Deseo expresar mi preocupación respecto de la fecha de inicio del año escolar. Alejado de cualquier posición política, y aceptando que es necesario pensar que es esencial -en la medida que las condiciones vayan mejorando- volver a lo presencial, también pienso que es sabio respetar los tiempos lógicos que la situación impone. Afortunadamente entramos en la esperada etapa de vacunación. Esta etapa dura aproximadamente un mes en completar las dos dosis, y entre dosis, la vulnerabilidad es exactamente igual al que no se vacuna. Mientras no se completen las dos dosis, es poco sabio realizar acciones que apuren el proceso de vuelta a la “normalidad”, porque puede ser muy contraproducente.

Es decir, por un lado, se está haciendo un tremendo esfuerzo económico y de tiempo en vacunar a la población y por otro lado no se están respetando los tiempos que ello requiere. ¿Cuánto se requiere esperar? Aproximadamente un mes y días. Hemos perdido un año, ¿ por qué no esperar, sabiamente ese mes, que impone la lógica? ¿Por qué ponernos en riesgo y a nuestro personal, solo porque históricamente se vuelve el 1 de marzo? Nadie debería volver a trabajar al colegio si no ha completado su proceso de vacunación.

¿Cuál será la posición de los directores y cuerpo docente, a los que nunca se les consulta, menos frente a esta crucial situación? ¿Tendremos la voluntad de discrepar y establecer el necesario sentido común o acataremos en silencio todo lo que se imponga desde arriba?

Juan Pablo Garrido Urrejola

Director Escuela de Cultura y Difusión Artística “Claudio Arrau León”

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