Panguipulli y salud mental



SEÑOR DIRECTOR

Llama la atención que todos quienes han analizado el lamentable caso de Panguipulli jamás han integrado en su ecuación un importante dato de la causa: según la hermana del artista fallecido, éste padecía esquizofrenia, un trastorno mental gravísimo que jamás se había tratado y que puede provocar entre quienes lo padecen: agitación, agresión, comportamientos compulsivos, hostilidad y falta de autocontrol, entre muchos otros síntomas asociados al comportamiento.

Algunos se preguntan: ¿cómo puede ser normal que un control de identidad de rutina termine con un Carabinero dando muerte a un ciudadano? Yo me pregunto: ¿cómo puede ser normal que un control de identidad de rutina, fundado legalmente en el porte de arma blanca en la vía pública, derive en el ataque del controlado al funcionario blandiendo descontroladamente dos vistosos machetes con la clara intención de atacarlo?

En un país donde la salud mental está muy lejos de ser tratada como una prioridad global, la respuesta a esta última pregunta está lejos de ser esperanzadora. ¿Dónde se esconde una política pública capaz de abordar de manera adecuada esta enorme carga sanitaria, social y económica que insistimos en mantener en la penumbra?

Magdalena Price Elton

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