Permisos ambientales

Erik Solheim, director de Medio Ambiente de la ONU, sostiene que hace falta voluntad política global para implementar cambios que pongan el planeta a salvo.



SEÑOR DIRECTOR

El señor Paul Fontaine, en su carta del domingo, propone medidas para mantener al país en marcha mientras se mitigan los efectos del coronavirus, en caso de no adoptarse una cuarentena general. Entre ellas llama a “facilitar en extremo los permisos ambientales y otros para fomentar inversiones”, señalando que de no hacerlo el remedio será peor que la enfermedad.

Los permisos ambientales y el sistema de evaluación de impacto ambiental (SEIA) velan preventivamente por el cumplimiento de las normas en este ámbito, lo que incluye la protección de la salud y de todos los componentes del medio ambiente, de los cuales depende la vida. Una buena noticia es que desde 2010 tenemos en la ley sobre bases generales del medio ambiente y en su reglamento de 2013, una disposición que permite reducir a la mitad los plazos de la evaluación ambiental, en caso de proyectos urgentes para atender necesidades impostergables derivadas de calamidades públicas así como servicios que no puedan paralizarse sin serio perjuicio para el país.

La protección del medio ambiente no es enemiga de la economía. La tentación de flexibilizar la protección ambiental cunde entre quienes no entienden que mientras más se afecta al medio ambiente, más pobres nos hacemos, y más sufren los sectores vulnerables de la población.

Valentina Durán Medina

Directora del Centro de Derecho Ambiental Facultad de Derecho U. de Chile

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