Ricardo Hepp

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Opinión

Entre pies y metros cuadrados


En las páginas de Pulso de La Tercera se publicó el 10 de mayo una información -junto a una gran fotografía de una mansión- cuyo título dice “Crece valor de casas millonarias pese a menor deducción fiscal”. La noticia remite a nuevas disposiciones inmobiliarias en Estados Unidos. La lectora Elisa Álvarez Bilbao señala que “en el texto se indica que ‘(…) la casa estilo rancho de 1.280 pies cuadrados (unos 120 metros cuadrados) tenía un contrato de venta por US$ 155.000 más de lo solicitado (…)’. Algo está mal: un rancho, como el de la foto, no puede tener 120 metros cuadrados. Debe haber un error en el manejo de los pies o los metros cuadrados”.
La observación es correcta: las cifras confunden. En términos métricos, un pie cuadrado tiene cuatro lados de 0,3048 metros de longitud, y equivale a 0.09290304 metros cuadrados. Tal como señala la lectora, un rancho en Santa Clara, California, no puede tener 1.280 pies cuadrados. La conversión de 1.280 pies cuadrados (ft2, por su sigla en inglés) a metros cuadrados (m2) indica que son 118.91 m2. Pocos metros, desde luego, para un rancho o para la mansión que se aprecia en la fotografía (que además carece de lectura informativa).

Presunción de inocencia
El lector Edgardo Arnal Morey señala que existe una palabra que origina distorsiones: “supuesto”. Indica que “en muchas informaciones -no solo en La Tercera- se lee: ‘la fiscalía acusó al sujeto de supuesta estafa’. Pero, no es así, porque el fiscal acusó al sujeto de estafa. Tal vez, en sus propios comentarios, el periodista necesita protegerse de posibles acciones legales y prefiera decir ‘supuesta estafa’; pero no al informar sobre la acusación que hace el fiscal”.
Presunto y supuesto son sinónimos cuando califican al posible autor de un delito. El diccionario académico señala que “presunto” significa “supuesto”, e implica que algo es considerado real o verdadero sin la seguridad total de que lo sea. También se extiende a una persona.
En redacción periodística se emplea el término “presunto” para evitar que se le atribuya un delito a una persona que puede ser inocente (presunción de inocencia). El tratamiento que le corresponde al fiscal puede ser con o sin “presunto”, aunque parece preferible emplearlo, porque en Chile no hay responsabilidad penal o culpabilidad sin sentencia judicial ejecutoriada. Así, son correctas las informaciones que dicen: “El fiscal lo acusó de presunta estafa” o “Fue detenido como presunto autor de estafa”.

Azúcar tamizada
El lector Daniel Rodríguez Vanner, en referencia a un tema anterior sobre el género de algunas palabras, pregunta: ¿dónde aparece lo femenino en “añadir cien gramos de azúcar tamizada (…)”?
La fundación del Español Urgente señala que azúcar, aunque es válido su uso en ambos géneros, si no lo acompaña ningún adjetivo se emplea mayoritariamente bajo el género masculino, como: “Los peligros del azúcar”. Pero, si lleva un adjetivo predomina el femenino, y cita el siguiente ejemplo: “añadir cien gramos de azúcar tamizada (…)”. En el plural, lleve o no adjetivo, prevalece el empleo del género masculino. Otro ejemplo tomado del libro de cocina: “sin dejar de mezclar, incorpore los azúcares y la vainilla…”.

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