Preocupación por riesgo de abandono escolar

Aún no existe fecha de retorno a clases presenciales. Foto: Archivo

La autoridad estima que este año unos 81 mil alumnos podrían abandonar sus estudios, fenómeno que se puede ver exacerbado por el prolongado cierre de los colegios.




Recientemente se ha conocido un informe en que la ONU alerta sobre la “catástrofe generacional” que la pandemia y la suspensión de clases presenciales podría significar debido al aumento en las brechas educativas y en la deserción escolar. Según advierte el organismo, la pérdida en aprendizajes constituye una amenaza que, de no enfrentarse correctamente, podría extenderse incluso más allá de esta generación, provocando un recrudecimiento en la pobreza y un retroceso en los progresos que tanto han costado conseguir.

Si bien esta amenaza afecta desproporcionadamente a los países más pobres, Chile no se encuentra ajeno a ella. Como ya se ha señalado, la prolongada suspensión de las clases presenciales aparece como un problema desde el punto de vista de los menores aprendizajes y el crecimiento en las brechas. Pero, además, las dificultades asociadas a las clases remotas podrían ser un factor agravante que exacerbe el negativo impacto que la crisis económica y el desempleo está teniendo en las familias más vulnerables. En ese contexto, el abandono escolar y la incorporación laboral temprana de adolescentes que no han terminado su enseñanza media son peligros inminentes que no se deben desestimar.

En las últimas décadas el país avanzó notablemente en este ámbito. La cobertura escolar creció sostenidamente y el número de menores y adolescentes fuera del sistema cayó a un mínimo histórico. La pregunta es si se logrará que dicha tendencia no se frene o incluso se revierta durante el presente año. El Ministerio de Educación, por ejemplo, estimó que, considerando la relación que en circunstancias normales existe entre inasistencia crónica y abandono escolar, este año podrían dejar el sistema escolar hasta 81 mil niños y adolescentes, cifra que equivale a 2,7 veces la deserción que se produjo el año pasado (cabe no perder de vista que, de acuerdo con datos de la autoridad, más de 186 mil menores y jóvenes entre 5 y 21 años no han completado su educación). Ello, sin siquiera añadir el agravante que podría constituir el factor económico y la urgencia por generar ingresos. Este preocupante escenario da cuenta de la relación que existe entre las condiciones económicas y el logro educativo.

Frente a ello, el informe de la ONU plantea la urgencia de priorizar la apertura de los centros escolares cuando las condiciones sanitarias lo vayan permitiendo. Si bien en Chile las autoridades han trabajado en los protocolos para que ello pueda ocurrir, a menudo se observa una reticencia desde algunos sectores que se niegan incluso a conversar sobre el tema, lo que no se condice con la gravedad de la situación actual. El rol de la escuela va más allá de lo estrictamente académico y el espacio que éstas ofrecen no puede seguir desaprovechándose como parte de las estrategias que ayuden a atenuar los negativos impactos de la actual crisis. En ese contexto, la ONU recomienda flexibilidad en las decisiones, considerar a las comunidades, coordinarse con los distintos actores y fortalecer los liderazgos escolares.

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