Proyecto de ley de sala cuna



SEÑOR DIRECTOR

El Presidente de la República al anunciar el proyecto de ley de sala cuna, anunció una rápida aprobación. Con preocupación, sin embargo, vemos que el rumbo se está desviando a un área ajena e inconveniente: a la de educación.

Quisiera hacer algunas precisiones conceptuales. El derecho a sala cuna es una herramienta para impulsar el trabajo formal de las mujeres y así lo han entendido los países que han logrado aumentar la tasa de participación laboral femenina. Su ámbito exclusivo es el derecho del trabajo. Las vías para mejorar la cobertura y la calidad de las salas cunas y jardines infantiles -muy necesarios, sin duda- son otras y no competen a este proyecto de ley.

La discusión parlamentaria se debiese centrar, por lo tanto, exclusivamente en las respectivas comisiones de trabajo; de lo contrario, se corre el riesgo de dilatar indefinidamente la aprobación o terminar por enterrarla.

Debemos aprender de anteriores intentos por reformar la actual legislación de sala cuna del Código del Trabajo que han terminado hundidos en el pantano educacional.

Una gran y urgente deuda de nuestro país está en las posibilidades de trabajo de las chilenas: de diez personas con ingreso autónomo, sólo tres son mujeres. El 88% de las empresas contrata un máximo de diecinueve mujeres para no verse obligadas a tener o pagar sala cuna por el actual marco legal.

Necesitamos, por lo tanto, con premura sustituir este marco inhibidor del empleo femenino por otro que lo impulse. El proyecto presentado por el Ejecutivo apunta de forma correcta en esta dirección, ampliando el derecho a todas las mujeres trabajadoras independiente del tamaño de la empresa en la cual trabajan (no sólo para aquellas que tienen la oportunidad de hacerlo en empresas medianas o grandes que cuentan con veinte o más mujeres contratadas), a las mujeres independientes y a quienes lo hacen en casa particular.

Francisca Jünemann

Abogada y presidenta Fundación ChileMujeres

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