Quién debe cumplir con la obligación social: El Estado o Los Privados

FACHADA DE LA MONEDA DESDE LA PLAZA DE LA CONSTITUCION FOTO: RUDY MUÑOZ / LA TERCERA



Hoy pensé en la Teletón, y lo comparé con El Hogar de Cristo, la Fundación Las Rosas, el Cuerpo de Bomberos y muchas otras instituciones privadas que suplen el deber del Estado en la ayuda a los ciudadanos. Esto se enlaza con las protestas sociales y las quejas que hay por servicios de salud, educación y la escasez de recursos para cumplir con todos estos derechos, que no se cubren satisfactoriamente por el Estado.

Entonces la pregunta es ¿quién debe financiar estas actividades? Naturalmente debiera ser el Estado. Pero cuando el Estado no tiene recursos ¿Qué hacer? La respuesta en nuestro país es siempre: se suben los impuestos.

Sin embargo, ¿pueden subirse indefinidamente los impuestos? Pareciera que no, es por ello que tenemos que preguntarnos: ¿Cómo podemos gestionar este país, de manera eficiente?

Si estuviéramos hablando de una empresa, debiéramos revisar nuestro presupuesto, optimizar cada peso que gastamos y probablemente rebajar los beneficios que entregamos, tratando de no afectar la calidad, esto es el estándar de vida de nuestros ciudadanos.

En este contexto, el Gobierno ha llamado a una comisión de economistas para ver cómo eliminan beneficios y exenciones. Sin embargo, creo que todos agradeceríamos que la comisión también se abocara a ver cómo se vuelve más eficiente el Estado, en la administración de los recursos que los ciudadanos le entregamos.

En los últimos años se ha subido el presupuesto de educación y ésta no ha mejorado, hay un sinnúmero de beneficios sociales mal evaluados; es decir hay mucho por hacer antes de subir nuevamente los impuestos.

En una empresa si el gerente todos los años les exigiera a los socios aumentar capital, porque el negocio no da, sería rápidamente despedido. En los últimos gobiernos, si faltan recursos le piden a los ciudadanos pagar más impuestos y además se les solicita que, vía donaciones, mantengan los muchos programas privados de ayuda social que vienen a suplir las carencias del Estado.

Pereciera que, cada vez que hay una necesidad y algún privado generoso trata de ayudar, esto pasa a ser una obligación para ese ciudadano y el Estado se siente liberado de cumplir con su responsabilidad, fundado en que los recursos son escasos y las necesidades son múltiples.

Entonces, se vuelve necesario definir, qué tipo de Estado queremos. Esto podría obligarnos a pagar impuestos altos o más altos aún a los actuales. Pero en este caso, debemos exigir que el Estado administre responsablemente nuestros recursos, ya que no es posible mantener la exigencia de que los ciudadanos además de pagar impuestos financien programas privados que suplan la obligación de asistencia que tiene el Estado con sus ciudadanos.

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