Reemplazo de parlamentarios



SEÑOR DIRECTOR

A propósito del importante número de reemplazos de diputado/as y senadores/as ocurridos las últimas semanas, quisiera exponer algunas ideas.

Primero, no es correcto indicar que una persona elegida por el soberano pueda renunciar a su cargo; malamente se podría renunciar a la confianza depositada por el pueblo. Por consiguiente, lo que se genera es la figura de la vacancia, en razón de alguna incompatibilidad, inhabilidad o cesación del cargo, situación que se origina debido a expresas causales señaladas por la Constitución.

Segundo, nuestra historia constitucional ha sido oscilante en esta materia. En la actualidad, el sistema premia a los partidos políticos y sus programas, por ende, distingue entre congresistas: independientes, independientes en listas de partidos políticos y militantes de partidos políticos. En el primer caso, no procede reemplazo y, en los otros dos, será el mismo partido político el que designe a la persona que asumirá, sin mediar procesos de consulta ciudadana. Es aquí donde derivan situaciones -a lo menos- bochornosas, como las exhibidas estos días.

Por tanto, uno de los grandes desafíos para la Convención Constitucional será resolver este tipo de figuras, analizar si es posible mantener dicho mecanismo de reemplazo, determinar si es factible que esta situación un tanto promiscua continúe vigente o si, derechamente, diputados/as y senadores/as deban respetar el mandato popular.

Leslie Sánchez Lobos

Doctora en Estado de Derecho y Gobernanza

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